sábado, 2 de mayo de 2026

LUZ DE LA VERDAD

El día que se aprende algo, es un día de sol en la noche de la ignorancia.
Por eso los hombres más grandes y los sabios más profundos, al llegar al desarrollo religioso, todos caen en el fondo de la sima; no hay ninguno que se salve de la caída del ridículo.
Por esto las escuelas científicas se han engrandecido y Darwin, con su evolución eterna, tiene tantos adeptos. Yo soy darwinista a mi modo, acepto el progreso de mi Espíritu desde el fondo del átomo, pasando por todas las transformaciones hasta adquirir lo que hoy poseo; memoria, entendimiento y voluntad.
Dice la ciencia, y yo lo creo, que hay una distancia inconmensurable, distancia que aún no puede medir el ser humano, desde el animal hasta el hombre. Yo por supuesto, no puedo medirla; mi inteligencia no puede penetrar en la noche de los siglos que habrá
necesitado el Espíritu para adquirir su individualidad, para sentir, para querer, para soñar y para subir a la altura en que hoy se encuentra.
Yo creo en Dios, pero no en los paraísos ganados con dinero, ni en los infiernos con sus penas eternas; no en la primera pareja humana, sino en la evolución incesante de algo que no tiene nombre apropiado en nuestro lenguaje; durante su trabajo de transformación hasta llegar a construirse un aparato que se llama cuerpo humano en este mundo, con el cual el Espíritu realiza trabajos asombrosos, haciéndose dueño paulatinamente de su patrimonio, que es inmenso, porque tiene el infinito para progresar.
Los espiritistas verdaderos, los que creemos en el progreso del Espíritu, en la pluralidad de mundos, y en la pluralidad de existencias del alma, estamos completamente convencidos de que el hombre aún es un ser primitivo en el Universo, porque si así no fuese, si nuestro Espíritu tuviese más lucidez, tendríamos más ternura en nuestro corazón, y no estaríamos obligados a vivir en un mundo, donde aún se paga a un hombre para que a sangre fría mate a sus semejantes. Nos creemos muy pequeños cuando aún somos obligados a vivir en un planeta tan inferior. No nos creemos sabios los espiritistas, pero estamos muy agradecidos a la Providencia Divina porque hemos visto un rayo de luz, porque sabemos y estamos convencidos que Dios da a cada uno según sus obras. El Espiritismo no ha venido a pronunciar la última palabra ni en ciencia ni en religión. Resistirá siempre a sus opositores, y las humanidades verán que es religioso y racionalista. Seguirá encontrando dificultades y avanzará entre ellas, pero no se detendrá, seguirá a través de los siglos su eterno viaje. El Espiritismo no quiere catedrales ni riquezas, ni poder, sólo quiere el progreso en todas las esferas sociales. También anuncia que Dios es el padre de todos los seres vivientes, es la bondad infinita y la justicia absoluta, y que ninguno de sus hijos serán jamás excluidos de su amorosa providencia. Creemos que Dios no exige que el hombre profese una determinada religión, sino que sea humilde y bueno, y sobre todo que ame a su prójimo como a sí mismo. También creemos que de entre todos los Espíritus mandados a la Tierra en misión Divina, Jesús,
fundador del cristianismo, es quien ha enseñado la moral más pura; viviendo y practicando todos sus enseñamientos, Él nos enseña el único camino a seguir para conseguir nuestra redención espiritual. Indudablemente es el Espíritu de más elevación que hay en este Planeta.
El Espiritismo nos dice que fuera de la caridad no hay salvación; aconseja al hombre que estudie, que no se conforme con la aparente muerte del cuerpo, que la vida continúa más allá de la tumba, que el Espíritu siente, piensa y quiere, sin perder en el transcurso de los milenios su eterna individualidad. También nos enseña y nuestra razón nos dice, que tiene que haber otra vida después de esta, que estos adelantos prematuros, que estos tardíos progresos y que estos salvajes instintos que se observan en los hombres que pueblan la Tierra, tienen que venir de otros puntos, porque en una sola existencia es imposible tanto desarrollo intelectual y moral en unos, y tanta perversidad en otros, así como no es posible hacer un buen hombre de un degenerado. Algo tiene que haber en nosotros que sobreviva al cuerpo, porque si no fuese así, como consecuencia lógica se negaría la existencia de Dios. Por esto encontramos en esa naturaleza Divina, la verdadera causa de todas las cosas que en la naturaleza vemos continuamente reproducidas. ¡Qué desarmonía existe entre las verdades científicas y las fábulas religiosas! Por esto en el Espiritismo que es el racionalismo religioso, encontramos algo más grande y más convincente de acuerdo con el progreso indefinido de la humanidad y la Omnipotencia de Dios.
Estamos convencidos que los grandes sufrimientos son el resultado de los grandes crímenes y la Creación es un libro en blanco en cuyas páginas vamos escribiendo nuestras historias a través de innumerables siglos; y siempre al final de cada página vemos escritos con caracteres luminosos una palabra que dice: Continuará. La religión nació con el hombre y el hombre nació con la religión; pero dueño el Espíritu de su libre albedrío, cuando entró de lleno en la vida, cuando abandonó las selvas,
formó la tribu y levantó viviendas; cuando las pasiones se despertaron en su pecho y la codicia hizo nido en su corazón, entonces la religión íntima, la religión del alma fue una carga muy pesada para él.
La voz de la conciencia no dejaba dormir al hombre, y él no podía renunciar a sus placeres y ambiciones, entonces fue cuando los hombres crearon religiones apropiadas a sus deseos y necesidades, con un Dios al parecer de paz, pero un Dios pequeño que se contenta con ofrendas de más o menos valía. Las religiones son un tamiz hecho a gusto de los hombres, por el cual pasan las debilidades y los crímenes, según conviene para la explotación de la vida. La religión verdadera cuenta con pocos adeptos y el Dios de la justicia no tiene muchos adoradores. Religión no es cuestión de nombre, es cuestión de práctica y la práctica del bien pueden hacerla todos los habitantes de este planeta, sea cual fuere su creencia y el ídolo de su fe. Es necesario trabajar en el perfeccionamiento propio, y al mismo tiempo en el ajeno. Es necesario amar para ser amado, compadecer para ser compadecido y ser generoso para
encontrar hospitalidad. La ley de Dios no es más que una, cada cual recoge la cosecha que se merece, la injusticia no existe, Dios es lo exacto; el llanto se hizo en la Tierra para regar la senda de la expiación; para el alma que desea saber, nunca la verdad está oculta, y vale más llorar conociendo que reír sin conocer, vale más un consuelo que una fortuna, la fortuna embriaga, el consuelo fortalece, y un consuelo encontrarás estudiando el Espiritismo, porque verás la luz del pasado entre las densas brumas del presente. Los espíritus nos dicen, porqué el ciego perdió la luz de sus ojos, porqué se quedó el tullido sin agilidad en sus miembros y porqué el idiota carece de inteligencia. Esta ley eterna de la investigación y del trabajo, es la gran riqueza del Espíritu, porque no hay tarea estéril ni análisis inútil, todas las obras realizadas quedan acumuladas para ir formando su historia, y poder claramente distinguir el trigo de la cizaña. El Espíritu viene a este planeta a trabajar, a luchar, a cumplir su misión o a sufrir
la penalidad de una horrible expiación, y las leyes de Dios son inmutables.
Extraído  del libro  Luz de la Verdad de Amalia Domingo Soler. 

martes, 7 de mayo de 2019

EL BRILLO DE LA LUZ DE JESÚS

Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el dia de la eternidad. Amén.
Algo brilla a lo lejos.
En medio de la noche opaca, un pequeño brillo se enciende y se apaga, a lo lejos, anunciando la llegada de una presencia.
El brillo se aproxima, cada vez más, para quien mira desde la ventana y el acecho de la quietud nocturna, sin el destello mágico de las estrellas.
El brillo se vuelve más intenso en la distancia y el alma, que planea sobre el parapeto de la vida, descansando de los lamentos de una vida ardua, se asombra y estira el cuello para ver mejor
Sí el lejano brillo se aproxima. Y el alma se estremece, le acarician suaves escalofríos, como una brisa liviana y templada. La noche era oscura, densa, pero tranquila y en ella nada hay que temer, piensa el alma extasiada con el brillo que tiene enfrente.
¡Llegué!  ¿Quién es?  ¿No te acuerdas de mi?
No nunca vi una luz que planee en el aire y emita sonido, dirigirse a mi.
¡Ah! Te olvidaste. Hoy ya no dispongo de medios materiales, perdí la vida hace algunos años. En una noche como esta, desesperado y solitario, sin aceptar que mi novia me había abandonado, huí hacia otra tierra. En ella ocupé mis días, los años de mi vida, para no pensar y no recordar. Trabajé con ahínco, desde la salida del sol hasta el ocaso, había una parroquia próxima y allí me dediqué a los huérfanos, a los leprosos, a las mujeres de mala vida y a todos los desvalidos en busca de auxilio.
¿Y la novia, nunca más la viste?
No nunca más. Tuve noticias de que se había casado con un rico hacendado y que no fue feliz. Le abandonó y fue internada, en loquecida, en un hospital. Después, recogida por la familia, ya en edad avanzada, en una noche como esta se ahorcó en una ventana y dejó escrito: me quito la vida porque ya no tiene el brillo de quien ama y es amado. 
En ese instante, el alma en la ventana, recuerda su habitación, la fatidica noche, el terror que sintió ante el inmenso y estremecedor vacío que le devoraba la voluntad de vivir, y entra en pánico, murmurando;  ¿Es la luz de mi vida?
Soy la luz de aquellos que quieren ver la luz de la vida o la luz de Dios. Soy el hijo que ha venido al mundo. ¿Eres Jesús? Interrumpe el alma , aturdida.
No soy un mensajero de Jesús, para todo aquel que ama pura y fielmente, encuentre en Él su luz con más intensidad. ¡Lo que brilla en este brillo que ves es el amor de Jesús!
Las dos almas se abrazan, entrelazadas, se perdonan, se reencuentran: esto es Jesús, ¡amor eterno que hace que todo brille eternamente!.
Examinate: historia de amor que todos podemos escribir con las tintas encantadas de la fe y de la esperanza. Meditad en vuestras tristezas y entrad en oración; ¡la luz de Jesús puede surgir en cualquier momento alejándoos de este episodio de dolor!
extraido de mensajes que iluminan y consuelan.








miércoles, 18 de abril de 2018

FELICIDAD SIN CULPA

Una persona, cualquiera que sea su cultura, representa a Dios. Es Su obra de arte. La Singularidad de Dios manifestada en la Creación se encuentra en el ser humano. Dios, tal cual es descrito, es una concepción humana. Por lo tanto, cualquier sentido que se dé a la propia vida pasa por la concepción que el ser humano tiene de Dios. La mejor concepción es aquella que le permite estar en paz consigo y con los demás. Ella debe comprender también la evolución de la propia idea que se tiene de Dios. La forma como usted comprende a Dios debe ser evolutiva, quiere decir, la concepción de hoy es mejor de que teníamos en el pasado. En el futuro su concepción será otra, más adecuada al nivel de felicidad en que se encuentre. Esto no quiere decir que Dios esté evolucionando. Sería un contrasentido. Digo tan sólo que, mi manera de Entenderlo mejora a medida que me torno más feliz. Cualquier persona tiene derecho de ser feliz y de cambiar su propio destino sin que para ello tenga que convertirse en inconsecuente. Tanto la rigidez de la personalidad como la excesiva libertad perjudican su felicidad. Cultivar una personalidad agradable es importante en la adquisición de la felicidad. La personalidad debe ser ejercida de acuerdo con el medio y las circunstancias sin traicionar la propia naturaleza.  Tornarse una persona feliz es una propuesta que debe llevar al individuo al encuentro del sí mismo, de su esencia más íntima. Una persona no es, necesariamente, alguien que tenga títulos, conocimientos intelectuales, cosas, o que disfrute de cierto prestigio. Es alguien que sabe ser gente, cuando apenas eso es necesario. ¿Para qué acumular tanto saber si ello no es capaz de llevar al ser humano a la felicidad?  Es preciso intentar ser feliz con lo mínimo que se tenga e ir en busca de lo que se desea sin convertirse en esclavo del propio deseo. Muchas veces, pensamos que tornarse una persona es tener otra a la cual se pueda recurrir. Otros creen que necesitan héroes para poder mirarse en busca de la felicidad. La felicidad real prescinde de héroes, de referencias externas y de colectivización. Quien necesita de héroes está apartado de sí mismo. No se aparte de usted huyendo de su esencia y entregándose al mundo externo en demasía. Siempre que recurra a una figura externa, aunque sea para darle fuerza, estará apartándose de sí mismo. En caso que este ejemplo le traiga aliento y motivación, sígalo. Pero, más adelante retome su propia vida. Una persona es el envase más puro del amor de Dios. Es el receptáculo de Su amor, por donde Él entrega Sus beneficios. El ser humano es la medida de todas las cosas por ser la entrada y salida del amor de Dios.  El bien más precioso que tiene es su íntima unión con Dios. Esa conexión es inquebrantable, sin interrupción, directa y exclusivamente personal. La conciencia que se tenga de la propia unión con Dios elimina el miedo a lo desconocido, del futuro, de lo nuevo y de cualquier angustia. Esa ligación nos permite la percepción de nuestra naturaleza espiritual y de la imposibilidad de la muerte como fin de la vida. Conserve su sentimiento de unión con Dios como algo muy sagrado y que sólo le pertenece a usted. Sea feliz siendo una persona. Apenas una persona. Un ser que está en el mundo para vivir en él, como alguien que se siente íntimamente ligado a las personas, al Universo de Dios
Extraido del libro felicidad sin culpa, de Adenàuer Novaes.

lunes, 19 de febrero de 2018

LUZ EN LA CONCIENCIA

No pongáis la luz debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que todos entren y la vean brillar.
Jesús.
En la lucha diaria, la luz del coraje.
En el combate contra los vicios: la luz de la perseverancia.
En el ataque inesperado sufrido al ser acusado de lo que no debes, inocencia ultrajada: la luz del olvido.
En el sufrimiento afectivo, cuando aquel a quien amas te regela al abandon: la luz de la comprensión que iluminará tu corazón que,  a su vez, iluminará tu decisión.
La luz del coraje, la hallarás en la de la oración.
Laluz de la perseverancia, la percibirás en la luz de la fe.
La luz del olvido, la construirás en la luz del trabajo.
La luz de la comprensión, la conquistarás en la luz de la instrucción evangélica.
La luz de la Luz es la plegaria del coraje en la luz de la fe, ¡la luz del trabajo y de la instrucción liberará el alma todavía presa en la oscuridad! Coloca la candela, llama viva, Luz Divina en tus días, horas y minutos, verás crecer en tu vida la claridad benévola que impedirá que tu alma caiga en la oscuridad del egoismo, que te lleva a deambular ciega e inválida, sin guía, en el valle de la muerte.
¡Candela eterna, la palabra del Maestro Jesús, enciéndela en lo más inmediato de tu conciencia y prosigue vencedor por el camino de la paz!
extraido de mensajes que iluminan y consuelan, por el espiritu Eurípedes Barsanulfo.

domingo, 14 de enero de 2018

TE HAS IDO THOR

Carta a Thor:
Te has ido... nos has dejado muy tristes... has sido para todos nosotros la alegría y siempre estarás en nuestros corazones.
Thor, tenias un mes cuando te conocí, estabas llorando y te puse entre mi corazón, te relajaste y callaste, te dormiste al poco tiempo, ¡Eras tan pequeño y tan bonito!
¡Estábamos muy contentos contigo! ¡Como pasaban los días... toda la familia te queríamos mucho!
Siempre estabas jugando,  nos cogías las zapatillas de estar por casa y jugabas con ellas hasta que las rompías, todos lo encontrábamos normal pues, eras un cachorro muy bonito, cariñoso y bueno. Te queríamos mucho y tú también a nosotros. Como ibas creciendo eras maravilloso, recuerdo que cuando oías las motos en la calle corrías ladrando mucho, no digamos el camión de la basura, ¡como ladrabas y ladrabas! cuando pasaba una Ambulancia aullabas, cuando íbamos a pasear corrías y me hacías correr a mí también.
¡Cuanto te quería Thor! En el porche de casa siempre jugando con pelotas y huesos que te regalaban Pedro y Nacho.
Andábamos por el jardín y te ponías derecho alrededor de mi cintura, hacíamos el tren y corríamos, siempre estabas contento y feliz, comías muy bien pero siempre estabas esperando que te diésemos de lo que estábamos comiendo.
Cuando cantaba tú estabas atento escuchando, eras un auténtico Pastor Alemán inteligente, guapísimo y bueno. Thor tenías todo, ibas creciendo y creciendo, eras nuestro Thor toda la familia te queríamos mucho, tú también  nos querías. Cuando nos íbamos, y no podías venir con nosotros, te quedabas detrás de la puerta esperando que volviésemos y llorabas, pero  cuando llegábamos movías la cola de contento porque ya estábamos en casa contigo.
Cuando salíamos a pasear siempre querías ir el primero porque nos considerabas parte de tu manada estabas contento porque todos íbamos detrás tuyo.
Pasaban los años y te ibas haciendo mayor, nos íbamos a pasear y ya no corrías tanto pero siempre estabas dispuesto a salir.
En verano te encantaba meterte en la piscina ¡Cuanto sufrías si estábamos nadando! Venías corriendo a cogernos de la mano con tu boca porque creías que así nos protegías y nos ayudabas eras maravilloso amigo mio, en la piscina te gustaba nadar mucho ¡Que contento te ponías cuando estábamos nadando! Tú eras el rey de la casa nadando. 
Cuando venían nuestros amigos te ponías muy contento, te acercabas a ellos y les dabas un lengüetazo (para nosotros un beso)
Fuiste cumpliendo años y te hiciste mayor, tus fuerzas iban menguando pero aún corrías detrás de la pelota o de una piña cuando íbamos por el bosque. Hace  un año que no estabas muy bien pero el veterinario decía que era la edad y no fue así, cuando el 12--12-- 2017  Cumpliste 12 añitos empezaste una tarde que no podías andar y al cabo de un rato ya volviste andar pero no muy bien te llevamos al veterinario nos dijo que era artrosis por tu edad, pero cada día te ibas quedando sin fuerzas, hasta el sábado que te fuiste a Caldas y ya no te volví a ver con vida, Thor. El sábado 30 de diciembre 2017 te quedaste sin fuerzas, con lo valiente que eras, tu cuerpo ya no podía más, te llevaron al veterinario, te vieron tan malito que te hicieron una ecografía, te vieron tan mal que te operaron urgentemente, tenias un cáncer. A las 23:45 horas  tenías arritmias, una detrás de otra, hasta que se paro el corazón.
THOR te fuiste, nos  dejaste, estamos muy tristes, has dejado un vacío muy grande en todos nosotros, te queremos mucho. Yo sé que donde estés, estás evolucionando como animal porque no tienes libre albedrío pero sé que hay unos hermanos que cuando os vais se encargan de vosotros,
allí donde estés estarás bien, eras muy bueno.
TE QUEREMOS Y NUNCA  TE OLVIDAREMOS
ADIÓS THOR, MI AMOR.
¿Te acuerdas de esa canción que te cantaba y tú te quedabas embobado escuchándola?
Era así: "Sí mi amor, hola mi amor"
¿Te acuerdas THOR? ¡Adiós amigo mio! ¡Hasta siempre!
Thor 2005---2017
Te has ido Thor, has sido para toda la familia uno más, has sido la alegría de la casa. Siempre estarás en nuestros corazones. Adiós, Thor.

lunes, 20 de noviembre de 2017

LIBERARSE DE NUESTRO PASADO

Para que nos liberemos de nuestro pasado, es necesario que tomemos conciencia de que nadie en la Tierra está seguro de nada, y que todos tenemos limitaciones. Nuestro pasado no debe ser su traba. Consideremos  que nuestras equivocaciones, así como los límites que la vida nos impuso, son motivos para que crezcamos en la búsqueda de la felicidad. Las personas que por ventura nos hayan herido, deben ser colocadas a cuenta de auxiliares de nuestro proceso de crecimiento y de búsqueda de la felicidad. Ellas, en sí, no representan una amenaza ni son culpables. Son, o fueron, tan sólo instrumentos útiles para que nos  conozcamos más. Lo que ellas hicieron o hacen y que nos incomodan, debe ser analizado como algo que les permite conectarse a lo que internamente aún no está resuelto. Con ellas, no podemos  perder la oportunidad de descubrir nuestro mundo inconsciente, identificando los contenidos que favorezcan la ocurrencia de situaciones de sufrimiento con el fin de solucionarlas. No dejemos que el odio o la amargura nos impidan ser feliz. Esos son dos poderosos obstáculos para el amor y la paz. La felicidad pasa por el corazón sin amarguras. Recordemos que todo aquello que debemos a los otros como culpa por nuestro sufrimiento, apunta para algo en que aún no se resolvió. Cuando la angustia nos alcance, trayéndonos tristeza y melancolía, es necesario recordar del significado de lo que ella representa. Es necesario percibir que, la angustia que muchas veces nos ataca el alma, viene de la nostalgia de algo indefinido. Esa nostalgia que se transforma en angustia es la falta de confianza acrecentada de la inseguridad cuanto al propio futuro. Sentimos nostalgia de algo o de alguien que no sabemos donde, cuando o si al menos vamos encontrar un día. Sentir nostalgia, llorar por alguien que no podemos sentir a nuestro lado, nos convierte en seres emocionalmente vinculados al corazón de la persona querida. Eso, sin el desespero o la posesión, hace bien al alma. Es muy bueno sentir nostalgias y recordar a las personas que fueron parte de nuestro pasado y que momentáneamente están lejos de nosotros. Para las puertas del corazón no existen distancias. En el hilo de la nostalgia pasa la energía del amor que conecta corazones que se aman. Pero, no permanezcamos mucho tiempo en la energía de la nostalgia. Ella puede viciarlo y conducirlo a quedarse preso al pasado. Con la energía de la nostalgia hagamos  una oración en favor de las personas con quien hicimos la conexión emocional. Para liberarnos del pasado es preciso tener conciencia de que él no debe necesariamente ser olvidado, pero si colocado en otro nivel. No intentemos olvidarlo, sino recordarlo como una experiencia que tuvimos: sea buena o mala. Cuando fuese buena, debemos recordarla con alegría. Cuando fuese mala, debemos recordarla como aquello que algo nos enseñó. No nos  culpemos por lo que hicimos en el pasado o por lo que hacemos en el presente. Si lo hicimos, ya está hecho. Si todavía lo hacemos, no lo hagamos más y asumamos las consecuencias por ello. Recordar que los errores cometidos son lecciones aprendidas. El pasado culpable y que se desea olvidar representa el campo de la experiencia que se vivió, pero, no es la mancha eterna que nos mancha el alma. La mancha en nosotros es la ignorancia de creer que no tenemos derecho a la felicidad. No hay futuro sin pasado y todo pasado está revestido de ignorancia. No hay quien no haya vivido experiencias equivocadas. En la Tierra, nadie estuvo, o está, libre de vivir experiencias consideradas transgresiones al orden vigente. Transgresiones o no, tenemos que aprender a vivirlas conscientemente. Mirando hacia nuestro pasado tenemos, hoy, la claridad de ver que erramos, pero, en esa época, actuamos como sabíamos o teníamos condiciones. En el futuro evaluaremos lo que hacemos hoy y podremos también percibir las equivocaciones o lo que podría haber sido evitado. Arrepentirse de lo que se vivió es inevitable, pero el arrepentimiento sólo surge mediante la ampliación de la conciencia y de la capacidad de amar. Muchas cosas que nos sirvieron ayer no nos sirven hoy y eso evidencia que hoy somos mejores que ayer. La culpa impide que percibamos el movimiento de la vida con libertad y con el sentimiento de realización íntima. Nuestra ignorancia nos lleva a crear jueces implacables en la conciencia que, de hecho, no existen. Ellos son frutos de la educación, de la cultura y de nuestra ignorancia en nosotros mismos. Necesitamos colocar en la conciencia un Creador amoroso y benévolo, comprensivo y paciente, para que no nos castiguemos por tan poco. Tales jueces no son malos en sí, pero se transforman por cuenta de nuestra facilidad en darles el poder de comandarnos. No vivimos sin ellos, pero, les atribuimos un carácter absoluto. Muchas veces, nos sentimos culpables por no alcanzar ciertos deseos, creyendo que somos incapaces. Cuando, por ejemplo, un casamiento no resulta, por múltiples factores, es común que uno de los cónyuges se pregunte dónde fue que él erró, y lamente la pérdida. El equívoco puede pertenecer a cualquiera de ellos, pero, los factores que condujeron a la separación física o emocional están influenciados por valores personales y sociales. Un fracaso no debe representar la pérdida de la propia motivación de vivir. Representa una deficiencia en la estrategia utilizada para alcanzar la felicidad. En la próxima experiencia en aquel campo en que se fracasó, deberemos  utilizar otra estrategia. Pensemos también que necesitamos modificar nuestro deseo. Él podrá estar llevándolo exactamente para el lado contrario de nuestra propia búsqueda interior. El tipo de deseo y la forma de alcanzarlo no siempre están conectados adecuadamente. Recordemos que debemos sacar de cada experiencia algo de útil y bueno para sí mismo. Todo lo que les acontece es un camino andado que podrá ser repetido o no, dependerá de nuestra voluntad. Las situaciones adversas a enfrentar deben ser vividas en su momento y no de forma anticipada. Cuando eso ocurre, genera ansiedad la cual promueve infelicidad. Si sabemos que vamos a vivirlas, prepáremonos para hacerlo con equilibrio y de forma a extraer de ella lo mejor posible. Nunca nos olvidemos de que somos hijos del Altísimo y de Él recibimos el buen estigma de alcanzar la felicidad. Ella debería estar en nuestro presente y será nuestro futuro. En su trayectoria, desee el propio bien personal así como el de cualquier persona con quien se encuentre. Haga el bien cuando pueda, a cualquier persona que surja en su camino. No mire hacia el pasado hasta el punto de detenerse en él. Fije el presente y el futuro.
Ciertamente que la felicidad es una de las palabras que comportan interpretaciones diversas y de acuerdo con la situación en que cada persona se encuentra. Puede referirse tanto a un estado interno como externo. ¿Cómo alcanzarla sintiéndose en paz y satisfecho? Piense que tiene derecho a ella, pero, no ha sabido como percibirla. Sus valores, su forma de pensar, sus actitudes y sus pensamientos, no han conseguido traerle lo que más desea, que es realizarla.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SE FELIZ

Sigo con el mismo capitulo "Se Feliz"                  Ni nosotros ni nadie son lo bastante felices. La felicidad es un estado cambiante. Es la búsqueda de algo, de un encuentro, de un sentido mayor. Es por eso que nuestras insatisfacción con la vida o con cosas menores deben ser entendidas como algo inherente a la existencia de cualquier ser humano y no como infelicidad. Hay cosas que sólo ocurren por un cierto tiempo y con la necesaria experiencia. No intentemos  anticiparlo todo, pues, ello genera ansiedad, la cual trae infelicidad.  Vivir cada momento como si fuese el último, y, simultáneamente el primero. Es preciso que crear otro concepto de felicidad. Aquel que construyemos durante nuestra infancia  hasta la adolescencia no le sirve más. Los mitos infantiles son utopías. La cultura, el medio familiar y la educación escolar nos enseñan cierto modelo de felicidad el cual está impregnado en nosotros. Ellos están tan equivocados que no nos permiten alcanzarla. La felicidad no es tener, tampoco es ser. Son opuestos y necesitan conciliarse. El tener y el ser, cuando se integran, generan la sabiduría de saber tener y de saber no tener. Cuando se tiene, debe aprenderse a tener con sabiduría sin ser poseído por lo que se tiene. Inclusive teniendo algo, se puede buscar más, con la firme convicción de la importancia de generar prosperidad personal y colectiva con aquello que se obtiene. Cuando no se tiene, se debe, no sólo buscar tener para aprender a tener, sino también aprender a vivir sin tener. Otra cuestión importante es vuestra escala de valores. Ella puede ser un instrumento para la felicidad.Nuestras cualidades inferiores transcurren muchas veces de la dificultad en encuadrarse a un sistema de valores muy exigente.  Exíjamonos lo que pueda darnos. Cuando no nos sientamos bien consigo mismo, atribuyéndonos una cualidad inferior, despreciándonos, considerándose alguien de mala índole, ciertamente estaremos comparándonos a un sistema de valores superiores. Es posible que en esos momentos no nos sentimos bien. Procuremos  elevarnos al nivel de los valores que consideramos superiores. En caso que no los consigamos, revisemos nuestro sistema de valores y cambiemos ideas con los demas para que puedan adaptarse a lo que es posible alcanzar en nuestras vidas.  Nunca desistamos en alcanzar un nivel mejor que el actual. Nuestros valores y creencias, aunque nos permitan seguridad y equilibrio, pueden ser sus esposas. Es preciso revisarlos en cada ciclo de nuestra vida, para que se transformen en guías. Piensen que ellos deben ser instrumentos para que se sientan bien consigo mismos y con el prójimo. La felicidad puede perjudicarse por la inmensa necesidad que sienten de hablar, de expresar algo, de hacer cosas. En resumen, de estar siempre llevando para afuera ideas y emociones que nos incomodan. Es importante que lo hagan, pero es preciso tener en mente
que hay un límite para eso, pues, ese hábito puede tornarse un patrón psíquico de difícil mudanza.  Cuando eso ocurra, es necesario aprender a hacer silencio: pero silencio productivo, es decir: aquel que va a permitirles no pensar en los conflictos, establecer metas que a ellos no estén relacionados y redirigir la necesidad de expresión. Hagan silencio y no piensen en todo de una sola vez. Escuchen lo que la Vida quiere enseñarles en cada momento de sus existencias. La felicidad combina una cierta satisfacción material con el equilibrio emocional, aliados al encuentro con la propia espiritualidad. Cuando esos factores se encuentran, la persona consigue iluminarse interiormente. La satisfacción material no siempre ocurre en la proporción que se desea, ni en la intensidad que se quiere. Muchas veces, ella es apenas un detalle. El equilibrio emocional es fundamental. Sin él no se consigue jamás la felicidad. La espiritualidad es una herramienta importante, pues posibilita al ser humano trascender a su condición material, permitiéndonos que se perciba un espíritu en evolución. Su iluminación interior ocurre en la medida que se identifican en las demás, personas como ustedes, dignas de respeto, de amor y semejantes a ustedes mismos. La felicidad es un arte que precisa desarrollar. El ejercicio se dará a través de lecciones diarias y, a veces, difíciles, pero soportables a todos. No piensen que están solos o que gozan de alguna exclusividad. Todos están en el mismo rumbo. Algunos perdidos, otros ilusionados, pero existen aquellos que ya encontraron la ruta verdadera. Colóquemonos entre estos últimos al afirmar nuestros  deseos sinceros de vivir en paz, proporcionándola a nuestro alrededor. Por otro lado, es necesario aprender a estar conectado al propio corazón. Esa conexión posibilita no sólo estar atento a las propias emociones, sino, principalmente, a las sutiles vibraciones de amor que nos palpitan interiormente. Percíbamoslas en los grandes momentos en que nos sintimos muy felices. Nada puede ser mejor que la felicidad sin culpa ni miedos. Ese estado de espíritu que todos desean alcanzar es posible si estuviese conectado a nuestro  corazón. Esa conexión deberá ser favorecida con el uso de la razón, pues nos permitirá a la conciencia la atención necesaria a los valores contenidos en sus sentimientos. Procure vibrar con la vida y con su ritmo. La luz de nuestra alma no puede ser ofuscada por la conciencia culpable. Por detrás de la máscara que el mundo nos ayudó a forjar existe la faz luminosa de su ser, ofrecida por Dios. Salgamos de las sombras oscuras en que nos colocamos  diariamente y expóngamonos  a la luz, para que vean la claridad interior del diamante que existe en vuestro mundo interno.  Las suyas deben de ser la rutas de luz, pues sus huellas poseen la energía del amor de Dios. Culparse es postergar la posibilidad de ser feliz, y no aprender con los propios errores. Nadie es peor o mejor que otra persona, pues todos tenemos la misma paternidad divina. No lloreis las lágrimas de la culpa por el error que cometieron.  Derrámelas cuando perciban la misericordia divina por concederles la ventura de realizar los medios para reparar sus equivocaciones y alcanzar la felicidad. Cuando descubran que la culpa no los conducirá a resolver sus conflictos, será el comienzo de su proceso de liberación a camino de la felicidad. Al comienzo, colóquense en el lugar más alto de su conciencia y compartan sus vidas con los demás. Muéstren sin culpa y perdonen a aquellos a los cuales atribuyerón la responsabilidad por sus sufrimientos. En algún momentos de sus vidas hagan posible poder contarlas, de tal forma que se pueda percibir la existencia de un marco, el cual determinó nuestro cambio.  A partir de tal marco, ustedes renacierón, siendo unas nuevas personas, sin culpas y confiado en su futuro. Después de ese marco, descubrieron que sus vidas le pertenece a Dios.
Caminemos sin miedos, sin amarras, sin vanidades y sin culpa.  Dar lugar al corazón, principalmente si la razón estuviera confundida. Continúemos  su búsqueda personal por una personalidad más agradable y equilibrada. Nada puede ser mayor que ustedes. ni tampoco inferior a sus vidas. Ustedes son  mucho más de lo que imagina y tienen una destinación iluminada. Cultiven el pensamiento flexible, que admite siempre la posibilidad de que las cosas sean diferentes de como creen. La rigidez mental promueve enfermedades e impide el encuentro con el sí mismo. Ser feliz es ser maleable a las invitaciones que la vida nos hace al amor. El secreto para la felicidad es la tolerancia para consigo mismo y la conciencia de las propias limitaciones.