lunes, 18 de agosto de 2014

EL TALISMÁN DIVINO

El talismán que Jesús tiene, es el Amor al Padre que es el que nos ha enseñado y hemos adquirido todos los dones que ¡El! nos da. así guardamos todos los tesoros en nuestros corazones, es el único sitio que nadie nos los puede quitar, ese es el gran talismán el Amor, la caridad, la esperanza, el conocimiento de todas las cosas que guardamos dentro de nosotros mismos.
Los familiares establecieron una interesante exposición, acerca de las facultades sublimes de que el Maestro daba testimonio amplio, curando locos y ciegos, cuando Isabel, la celosa madre de Juan y Tiago, indagó, sin preámbulos:
Señor, ¿tendrás contigo algún talismán de cuya virtud podamos disfrutar? ¿Algún objeto mágico qué nos pueda favorecer?
Jesús posó en la matrona los ojos penetrantes y habló, risueño:
 Realmente, conozco un talismán de maravilloso poder. Usando sus milagrosos recursos, es posible iniciar la adquisición de todos los dones de Nuestro Padre. Ofrece la descubierta de los tesoros del amor que resplandecen alrededor de nosotros, sin que les veamos, de pronto, la grandeza. Muestra el entendimiento, donde la desarmonía castiga los corazones. Abre la puerta a las revelaciones del arte y de la ciencia. Extiende posibilidades de luminosa comunión con las fuentes divinas de la vida. Invita a la bendición de la meditación en las cosas sagradas. Reanuda relaciones de compañeros en discordancia. Abre pasajes de luz a los espíritus que se demoran en las sombras. Permite benditas cosechas de alegría. Se reviste de mil oportunidades de paz con todos. Indica vasta red de sendas para el trabajo saludable. Revela mil modos de enriquecer la vida que vivimos. Facilita el acceso del alma al pensamiento de los grandes maestros. Da comunicaciones con los manantiales celestes de la intuición.
 ¿Qué más?  dijo el Señor, imprimiéndole énfasis a la pregunta.
Y después de sonreír, complaciente, continuó:
 Sin ese divino talismán, es imposible comenzar cualquier obra de luz y paz en la Tierra.
La mirada de los oyentes permutaba expresiones de asombro, cuando la esposa de Zebedeo inquirió, sorprendida: Maestro, ¿dónde podremos adquirir semejante bendición? Dinos. Necesitamos de ese acumulador de felicidad. El Cristo, entonces, añadió, de buen humor:
 Ese bendito talismán, Isabel, es propiedad común a todos. Es “la hora que estamos atravesando”... Cada minuto de nuestra alma permanece revestido de prodigioso poder oculto, cuando sabemos usarlo en el Infinito Bien, porque toda grandeza y toda decadencia, toda victoria y toda ruina son iniciadas con la colaboración del día.
Y delante de la perplejidad de todos, termino diciendo
El tiempo es el divino talismán que debemos aprovechar.

martes, 5 de agosto de 2014

VOLUNTAD

Compararemos a la mente humana el espejo viviente de la conciencia lúcida  con una gran oficina
subdividida en diversas secciones de servicio.
Allí está el Departamento del Deseo,
donde actúan los propósitos y las aspiraciones, que acicatean los impulsos al trabajo;
El Departamento de la inteligencia, que amplía el patrimonio de la evolución y la cultura;  
El Departamento de la Imaginación, que atesora las riquezas de los ideales y de la sensibilidad;
El  Departamento de la Memoria, que archiva el cúmulo de las experiencias; y algunos otros, que definen los anhelos del alma.
Por encima de ellos, sin embargo, aparece el Despacho de la Voluntad.
La Voluntad es una gerencia esclarecida y vigilante que gobierna a cada uno de los sectores de la
acción mental. La Divina Providencia concedió al raciocinio la Voluntad, como una aureola luminosa, al cabo d
el laborioso y multimilenario viaje del ser por las oscuras provincias del instinto.
Para valorar su importancia, basta con recordar que la Voluntad es el timón de todas las categorías
de fuerzas incorporadas a nuestro conocimiento. La electricidad es energía dinámica.
El magnetismo es energía estática.
El pensamiento es fuerza electromagnética.
El pensamiento, la electricidad y el magnetismo
se conjugan en cada una de las manifestaciones de la Vida Universal, para crear gravitación y afinidad,
asimilación y desasimilación en los campos múltiples de la forma, que están al servicio del peregrinaje del espíritu hacia las Metas Supremas trazadas por el Plan Divino.
La Voluntad, empero, es el impacto determinante. Es el botón poderoso, a nuestra disposición,
que decide el movimiento o el reposo de la máquina. El cerebro es la dínamo que produce energíamental, de acuerdo con la capacidad de reflejar que le es propia, pero en la Voluntad tenemos el control que orienta dicha energía con tal o cual rumbo, determinante de las causas que rigen los problemas inherentes al destino. En ausencia de la Voluntad, el Deseo puede llegar a comprar al engaño siglos de aflicciones, marcados por la reparación y el sufrimiento; cuando carece de Voluntad, la Inteligencia corre el riesgo de quedar aprisionada en el calabozo de la delincuencia;
por falta de Voluntad, la Imaginación que ha sido dominada por las sombras puede generar peligrosos monstruos, y si la Memoria no está aliada a la Voluntad  aunque permanezca fiel a su función de registro, de conformidad con el destino que le ha asignado la Naturaleza  puede llegar a caer en un deplorable relajamiento. Sólo la Voluntad aportará la fortaleza necesaria para sustentar la armonía del espíritu. Por cierto, la Voluntad no consigue evitar la reflexión mental cuando se trata de la conexión entre semejantes, porque la sintonía es una ley irrevocable; sin embargo, tiene la posibilidad de imponer el yugo de la disciplina a los elementos que administra, de manera de mantenerlos en íntima concordancia dentro de la corriente del bien.

jueves, 31 de julio de 2014

HOY ES UN NUEVO TIEMPO

Es muy importante para mí este texto, brillante e interesante, porque dice muchas cosas que todos tendríamos que entender y reflexionar.
Levántate dispuesto a construir un nuevo tiempo
Observa los días que comienzan radiantes y bellos como una invitación de la vida para las realizaciones superiores que anhelas y necesitas. Aunque el tiempo se combine como secuencia natural de los actos y circunstancias, la vida que se renueva cada día se presenta como una hoja en blanco, esperando que escribas en ella las lineas de amor de tus preferencias para la felicidad colectiva. Al abrir nuevamente tus ojos en la cama, agradece a Dios por las oportunidades siempre benditas de hacer nuevamente o de forma diferente los esfuerzos en provecho de las comunidades y de ti mismo para la felicidad general.
Analiza tu interior con valentía, reconociendo el origen de tus deseos, impulsos y sentimientos y pregunta a tu conciencia si necesitas hacer algo para estar en sintonia con las vibraciones naturales del amor y de las leyes divinas que organizan el universo. Levántate dispuesto a construir un nuevo tiempo para tu alma, pues si la vida se repite día tras día con sus decepciones y alegrías, dificultades o conquistas, es porque te mantienes preso a los patrones de comportamiento que aprendiste o porque diariamente se renueva, respectivamente.
Honra a Dios cada mañana con humildad necesaria, colocándote a su disposición, y Él te guiará con
sabiduría para obtener los recursos esenciales que sean imprescindibles.
extrido del libro píldoras de la esperanza de Andrei Moreira, por el espíritu. Días da Cruz.

martes, 15 de julio de 2014

EL PRÍNCIPE SENSATO

Comentaban los apóstoles, entre sí, cual era la conducta más aconsejable delante del Todopoderoso, cuando el Maestro narró con blandura:
 Cierto rey, señor de inmensos dominios, deseando engrandecer el espíritu de los hijos para conferirles herencia condigna, los condujo a un extenso valle muy verde y rico de su enorme imperio y confió a cada uno determinada hacienda, que debían preservar y enriquecer por el trabajo incesante. El Padre deseaba de ellos la corona de la comprensión, del amor y de la sabiduría, solamente conquistable a través de la educación y del servicio; y, como debían utilizar material transitorio, les dio tiempo ajustado para las construcciones que les serían indispensables, más tarde, a los servicios de elevación. Así procedía, porque el valle era sujeto a modificaciones y llegaría un momento en que devastadora tempestad visitaría la región resguardándose con seguridad apenas aquéllos que hubiesen erigido un fuerte reducto. Así que el soberano se retiró, los hijos jóvenes, seguidos por las numerosas tribus que les acompañaban, descansaron, largamente, deslumbrados con la belleza de las llanuras bañadas de sol. Cuando se levantaron para la tarea, entraron en extensas conversaciones, con respecto a las leyes de solidaridad, justicia y defensa, cada cual exigiendo especiales deferencias de los otros. Casi nadie cuidaba de la aplicación de los reglamentos establecidos por el gobierno central. Los príncipes y sus afectos, en la mayoría por cuestiones de confort personal, se esmeraban en buscar recursos sutiles con que pudiesen encubrir, sin escándalos visibles entre sí, los principios a los que habían jurado obediencia y respeto. E intentando engañar al Magnánimo Padre, por medio de la adulación, en vez de honrarlo con el trabajo sano, se metieron en complicadas contiendas, en torno a los problemas íntimos del soberano.
Gastaron años seguidos, discutiendo sobre su presentación personal. Insistían algunos que él revelaba en el rostro la blancura del lirio, mientras otros perseveraban en proclamarle el color bronce, idéntica al de muchos cautivos de Sidón. Muchos afirmaban que él poseía un cuerpo de gigante, y no pocos exigían que él fuese un ángel coronado de estrellas.
Al paso que las riñas verbales se multiplicaban, el tiempo se iba agotando y los insectos destructores, infinitamente reproducidos,
invadieron las tierras, aniquilando gran parte de los recursos preciosos. Detritos descendieron de las sierras próximas e hicieron compacto acervo de basura en aquellas regiones, mientras los príncipes insensatos, completamente distraídos de las obligaciones fundamentales que les cabían, se enzarzaban a todo instante, a causa de bagatelas.
Hubo, sin embargo, un hijo bien hábil que anotó los decretos paternales y los cumplió.
Jamás olvidó los consejos del rey y, tanto cuanto le era posible, los extendía a los compañeros más próximos. Utilizó gran número de horas que las leyes vigentes le concedían para el reposo y construyó sólido abrigo que le garantizaría la tranquilidad en el porvenir, sembrando belleza y alegría en toda la hacienda que el padre le cediera en préstamo.
Y así, cuando la tormenta surgió, renovadora y violenta, el príncipe sensato que amara al monarca y lo sirviera, con desvelo y cariño, extendiéndole las lecciones libertadores, por la fraternidad pura, y cumpliendo su voluntad justa y bondadosa, por el trabajo de cada día, con las aflicciones constructivas del alma y con el sudor del rostro, fue naturalmente amparado en un santuario de paz y seguridad que sus hermanos discutidores no encontraron.
Dulce silencio se hizo en la sala sencilla...
Transcurridos algunos minutos, el Maestro fijó los ojos lúcidos en la pequeña asamblea y concluyó:
 Quien mucho analiza, sin espíritu de servicio, puede viciarse fácilmente en los abusos de la palabra, pero nadie se arrepentirá de haber enseñado el bien y trabajado con las propias fuerzas en nombre del Padre Celestial, en el bendito camino de la vida.

viernes, 4 de julio de 2014

VIDA DE JESÚS CONTADA POR EL MISMO CAPITULO 10º

Me gusta este tema mucho, porque me da fuerza y amor, para ver todas las cosas que por inmaduros a veces nos dejamos en el camino; puedo pensar y meditar sobre lo que Jesús nos comunico con su amor: Nunca nos deja solos, siempre esta con nosotros en cada momento por duro que sea, siempre estoy preparada para amarlo sobre todas las cosas por que me enseña tanto nos da tanto, que me da fuerzas, para amarlo y darle una satisfacción de amor y caridad.
¿Siempre te querré y siempre estaré a tu lado. Amigo Jesús mi amor es para siempre:
Todos los espíritus deben descubrir el poder de Dios y la dependencia de su propia naturaleza. Todos los espíritus deben estudiar el origen y el objeto de la existencia, pero deben al mismo tiempo dominar el instinto natural de la materia para convertir este descubrimiento y este dominio en el pedestal de su grandeza espiritual.
Todos los espíritus humanos, aunque tuvieran que permanecer siglos en la ignorancia, no saldrán de esta ignorancia sino cuando sus tendencias carnales hayan sido finalmente anuladas, mediante esfuerzos de paciencia y pruebas de pureza en presencia de la elevada esperanza de los bienes fastuosos de la espiritualidad.
Hermanos míos, en el mundo en que habitáis, las influencias del círculo de vuestras alianzas y la ceguera del espíritu no le permiten al pensamiento elevarse hasta los deliciosos goces de la espiritualidad. Él no es capaz de desprenderse de los objetos materiales y pocas veces le es dado meditar sobre la potencia de Dios, sintiéndose enseguida desviado por las aparentes contradicciones recogidas en el mismo seno de la naturaleza terrestre, mas la fuerza de la gracia está ahí, la luz de
Dios hiende las tinieblas, la voluntad del espíritu despedaza el yugo que lo aprisiona. Entonces el espíritu humano, decidido a conquistar su engrandecimiento, rasga el velo que le esconde la adorable figura de Dios.
¡Oh, divina naturaleza del alma! ¡Arroja tus lazos y tus dulzuras sobre el camino del hombre, en medio de las tribulaciones materiales y concede los dones de la ciencia a los que te reconocen como elemento de vida y de felicidad! ¡Sé la alegría de los creyentes y provoca entre ellos ideas de reformas, refina sus gustos, ensancha sus pensamientos y concédeles honores de alta moralidad! ¡Haz que baje entre las sombras de las pasiones la tranquila claridad, calma la fiebre de las pasiones,
destruye las causas del delito aplicando a todos los males el bálsamo de la palabra celeste! ¡Conviértete en el consuelo de los justos, pero da también aviso a los pecadores y haz la luz en la noche de sus espíritus! ¡Bella y santa poesía del alma,
domina las humillaciones de la materia carnal y conviértete en la fuente de los mejoramientos del espíritu humano!. Hermanos míos, la dependencia del espíritu humano, de la naturaleza espiritual del alma, es la base del pensamiento eterno de Dios para convertir las criaturas en el objeto de su amor. El principio de la religión universal descansa sobre esta base, que os muestra al hombre en su porvenir, libertado del yugo de los vicios de la naturaleza carnal y resplandeciente de los atributos del alma, cuya naturaleza es divina.
Alejo de mi pensamiento el recuerdo del embrutecimiento del hombre y demuestro a sus miradas el desarrollo futuro de su naturaleza espiritual, colocando como principio el indicado resultado de los esfuerzos del Ser y de la multiplicidad de conocimientos adquiridos. Mas debo deducir de todo lo dicho, que los esfuerzos del trabajo y la multiplicidad de las luces determinen el adelanto del espíritu y describan el círculo de sus atribuciones en el eterno pensamiento divino. Aparto de mi naturaleza el cuadro de los humillantes errores del espíritu humano, pero aspiro a su regeneración y esta aspiración llegará a ser una realidad. Aparto la vista de los hábitos monstruosos, de los negocios deshonrosos, de las prepotencias, de los delitos, de los horrores, de las corrupciones y veo en el fondo del cielo de mi alma, desarrollados cambios, elevaciones, honores y fuerzas para conquistar el poder  espiritual.
En el retraso de su naturaleza espiritual, los hombres se convierten en fraticidas e impíos. Vueltos a la felicidad que proporciona la memoria del alma, comprenderán el destino de sus espíritus y la justicia del fardo que constituyen las pruebas de la vida corporal. Sabrán armonizar las potencias del impulso carnal, con la solidez de las reglas del orden superior y recogerán el dulce fruto de la oración, cuando esta oración sea dirigida al Creador del Universo, cuyas obras serán respetadas y observadas sus leyes. Todos colaborarán en los propósitos divinos, cuando se entreguen al trabajo, reconociéndolo como la causa del acrecentamiento de la fuerza y de la inteligencia que nos aproximan a Dios. Los hombres se encuentran alejados de Dios. Los espíritus de la Tierra son inferiores como familias y como individualidades. La elevada expresión de la inteligencia divina los encuentra fríos y escépticos, el desarrollo de su órgano auditivo no está en relación con las armonías de la gracia, de cuyos dones están rodeados, y la pureza del elemento espiritual los hace parecer larvas que se arrastran por encima de las carnes putrefactas de un cadáver. Mas, lo hemos dicho ya, la gracia de la fuerza está ahí… La luz de Dios penetra a través de las tinieblas, la voluntad del espíritu despedaza el yugo que lo aprisiona, y por lo tanto el espíritu humano, pobre aún, pero resuelto a engrandecerse, rasga el velo que le esconde la adorable figura de Dios. El fin de los espíritus es el progresar y poco importa la naturaleza de los obstáculos que los rodean. ¿Qué pueden importarle las ambiciones mezquinas de su demora momentánea en la vida material? La desproporción de los alcances intelectuales con relación a la idea de la verdadera justicia y de las elevadas gracias, que por todas partes los rodean, ha de desaparecer por efecto de la voluntad y se ha de evidenciar la naturaleza espiritual cuando se borre la materialidad bajo el
imperio de mayores progresos y de alianzas más nobles en manifestaciones del alma.
Los espíritus de la Tierra se encuentran alejados de Dios a causa de la inferioridad de su naturaleza, que los somete a leyes monstruosas de la impiedad y a costumbres de bárbaros goces. Pero espíritus de más elevada naturaleza vienen a emancipar el pensamiento y a ensanchar el criterio de los espíritus de la Tierra y a menudo les son concedidas fuerzas de luces especiales que les permiten, mediante
apoyos de naturaleza intermediaria, poderse sostener en medio de estos espíritus atrasados, en medio del ambiente oscuro y de sufrimientos de la humanidad.
¡Pobres espíritus terrestres! Humillaos ante la ciencia de los delegados de Dios, para abreviar el camino hacia vuestra espiritualidad. Permaneced a la expectativa de los bienes futuros, caminando de una manera activa y consciente en medio de las pasiones y de los males de la humanidad, para reprimir las tendencias perniciosas de vuestra naturaleza y para aliviar a los más miserables entre vosotros.
Aprended a daros cuenta del objeto de vuestra existencia y proseguid el trabajo de vuestra regeneración, a pesar de la presión que el espíritu debe soportar por efecto de la lucha y de alejamiento de los hombres, entregados a los goces y al orgullo.
Buscad ayuda y consuelo en la fuente de la Divinidad y aligerad el fardo de los dolores propios de la naturaleza corporal en el empleo de las fuerzas de la naturaleza espiritual.
Sí, hermanos míos, es realmente Jesús quien os habla, mas la alegría intelectual derivada de la manifestaciones de su espíritu no puede ser concedida sino a los que han empezado la tarea de su purificación, el trabajo de su desmaterialización, a los que han entrado ya por el camino de las reformas de su propia naturaleza animal y por el de las luchas en contra de sí mismo, en contra de
todas las pasiones desorganizadoras del alma, en contra de todos los vicios que hacen descender al espíritu al nivel de los brutos, en contra de la ambición de los bienes terrestres, en contra de la facultad pensante que trata tan sólo de culpables ficciones, malas doctrinas, delirios de imaginación dignos de lástima, falsos estudios filosóficos, tristes soluciones, despreciables negaciones de la existencia de Dios.
Descubrid vuestros destinos, hermanos míos, en la manifestación espiritual. Practicad excursiones en medio de la luz, y libertad vuestras almas de los lazos que las oprimen. Permaneced defensores del el amor de la familia con el amor entre todos los espíritus, se aproxima a la habitación humilde lo mismo que a la fastuosa morada, y explica el porqué del rigor de las pruebas al lado de la abundancia de los dones; el por qué de la grandeza de las ideas al lado de la desnudez del espíritu, del camino de los honores al lado del estancamiento de las facultades, de la posesión de grandes inteligencias al lado del desarrollo puramente vegetativo del hombre en sus fases de crecimiento y de pausa.
libre pensamiento, ¡oh, vosotros que deseáis la emancipación del espíritu!, haced participar en la discusión el gran nombre de Dios e inclinaos ante los testimonios de su poder y de su amor. Acumulad tesoros de ciencia, pero recordad que sin la debida participación del espíritu, no existen verdaderos triunfos para el hombre y abandonad el tonto orgullo y el insolente desprecio de las naturalezas inferiores por lo que saben y por lo que no saben, por no alcanzarlo a concebir. Influid en favor de la educación general de las masas y emplead vuestras facultades para el bien general. Buscad creyentes para la religión universal, haciéndoos sus apóstoles. Ella quiere la fraternidad entre los hombres y la devoción para con Dios, busca el elemento divino en su pureza y la paz en el mundo, relaciona
Humillad la naturaleza carnal en lo que ella tiene de bestial. Destruid la vergüenza en el matrimonio reemplazándola por la sinceridad y la delicadeza del amor.
Huid de la gloria adornada de sangre, de las alegrías compradas con el precio de la deshonra, de los humos de la embriaguez y de las tentaciones de la carne. Haced que bajen hacia vosotros las fuerzas de la patria celeste, pidiéndolas con el fervor de un alma llena de esperanza y orad, como oran los ángeles, sin mezcla de debilidad y con la abnegación de las grandes almas. Llevad en el cumplimiento de las leyes humanas, la fuerza demostrativa del espíritu que lucha en contra de la sensibilidad del alma, pero dejad que el alma hable para endulzar la suerte del condenado. Id a la casa del pobre para dar pruebas de fraternidad. Castigad el asesinato pero jamás matéis al asesino; el derecho de muerte
sólo a Dios pertenece.
Haced descansar la ley humana sobre la ley divina y levantad al culpable después de la expiación para inducirlo hacia el camino de la rehabilitación y de la libertad. Despojad al hombre anciano de todas sus vejeces, rejuveneciéndolo en todo sentido y escribid sobre su rejuvenecimiento esta máxima religiosa humanitaria y fundamental: Dios para todos y cada hombre para sus hermanos.
Decid a todos los espíritus que la gracia se adquiere por el buen empleo de todas las facultades y poned en obra para la regeneración social la penosa pero gloriosa actividad de los nobles hijos de Dios, de los inteligentes y de los fuertes, mandados en auxilio de los ignorantes y de los débiles.
Entonces, hermanos míos, Jesús ya no os parecerá más tan lejos de vosotros y las manifestaciones de su espíritu arraigarán las convicciones en los vuestros, así como la dulce piedad de su alma atraerá los entusiasmos de vuestros corazones.

sábado, 21 de junio de 2014

EL MENSAJERO DEL AMOR

Se hablaba en la reunión, con respeto a la preponderancia de los sabios en la Tierra, cuando Jesús tomó la palabra y contó, sereno y cordial.
Hace muchos años, cuando el mundo peligraba en una desastrosa
crisis de ignorancia y perversidad, el Poderoso Padre le envió un mensajero de la ciencia, con la misión de entregarle un glorioso mensaje de vida eterna. Tomando forma, en los círculos de la carne, el esclarecido obrero se hizo profesor y, sumamente interesado en letras, se apasionó exclusivamente por las obras de la inteligencia, alejándose, asqueado, de la multitud inconsciente y declarando que vivía en una vanguardia luminosa, inaccesible a la comprensión de las personas comunes. Observándolo incapaz de atender a los compromisos asumidos, el Señor Compasivo providenció el viaje de otro portador de la ciencia que, transcurrido algún tiempo, se transformó en médico admirado. El nuevo emisario de la Providencia se refugió en una sala de hierbas y brebajes, interesándose tan sólo por el contacto con enfermos importantes, habilitados a la concesión de grandes recompensas, afirmando que la plebe era demasiado mezquina para cautivarle la atención. El Todo Bondadoso determinó, entonces, la venida de otro emisario de la ciencia, que se convirtió en un célebre guerrero. Usó la espada del cálculo con maestría, se puso al lado de hombres astuciosos y vengativos y, alejándose de los humildes y de los pobres, afirmaba que la única finalidad del pueblo era la de destacar la gloria de los dominadores sanguinolentos. Entristecido con tantos fracasos, el Señor Supremo expidió a otro misionero de la ciencia, que, pronto, se hizo primoroso artista. Se aisló en los salones ricos y hartos, componiendo música que embriagaba de placer el corazón de los hombres provisionalmente felices y afianzó que el populacho no le seducía la sensibilidad, que él mismo creía excesivamente avanzada para su tiempo.
Fue, entonces, que el Excelso Padre, preocupado con tantas negaciones, ordenó la venida de un mensajero de amor a los hombres.
Ése otro enviado divisó todos los cuadros de la Tierra, con inmensa piedad. Se compadeció del profesor, del médico, del guerrero y del artista, tanto cuanto se conmovió ante la desventura y el salvajismo de la multitud y, decidido a trabajar en nombre de Dios, se transformó en el siervo diligente de todos. Pasó a actuar en beneficio general e, identificado con el pueblo al que viniera a servir, sabía disculpar infinitamente y repetir
mil veces el mismo esfuerzo o la misma lección. Si era humillado o perseguido, procuraba comprender en la ofensa un desafío benéfico a su capacidad de desdoblarse en la acción regeneradora, para manifestar reconocimiento a la confianza del Padre que lo enviara. Por amar sin reservas sus hermanos de lucha, en muchas situaciones fue compelido a orar y pedir socorro del Cielo, delante de las garras de la calumnia y del sarcasmo; no obstante, entendía, en las más bajas manifestaciones de la naturaleza humana, sobrados motivos para consagrarse, con más calor, al mejoramiento de los compañeros animalizados, que aún desconocían la grandeza y a sublimidad del Padre Benevolente que les diera el ser.
Fue así, haciéndose el último de todos, que consiguió encender la luz de la fe renovadora y de la bondad pura en el corazón de las criaturas terrestres, elevándolas al más alto nivel, con plena victoria en la divina misión de la que fuera investido.
Hubo ligera pausa en la palabra dulce del Mesías y, ante la quietud que se hiciera espontánea en el ruidoso ambiente de minutos antes, concluyó él, con expresivo acento en la voz:
Cultura y santificación representan fuerzas inseparables de la gloria espiritual. La sabiduría y el amor son las dos alas de los ángeles que alcanzaron el Trono Divino, pero, en todas partes, quien ama sigue al frente de aquél que simplemente sabe.

viernes, 6 de junio de 2014

LA VISITA DE LA VERDAD

En cierta ocasión, dijo el Maestro que sólo la Verdad hará libre al hombre, y tal vez no podía abarcar en lo inmediato la amplia extensión de esa manifestación,  le preguntó Pedro, durante  el culto doméstico:
Señor, ¿qué es la Verdad?
Jesús mostró en su rostro una enigmática expresión y contestó:
 La Verdad total es la Luz Divina total; sin embargo, el hombre aún está lejos de resistir su grandioso fulgor.
Reparando, sin embargo, que el pescador continuaba hambriento de nuevos esclarecimientos, el Amigo Celeste meditó algunos minutos y habló:
En una caverna oscura, donde la claridad nunca llegó, se encontraba cierto devoto, implorando el socorro divino. Se declaraba el más infeliz de los hombres, no obstante, en su ceguera, sentirse el mejor de todos. Reclamaba contra el ambiente fétido en que se encontraba. El aire apestado lo sofocaba  decía él en gritos conmovedores. Pedía una puerta libertadora que lo condujese a convivir con el día claro. Se consideraba robusto, apto, aprovechable. ¿Por qué motivo era conservado allí, en aquel aislamiento doloroso? Lloraba y gritaba, sin ocultar aflicciones y exigencias. ¿Qué razones lo obligaban a vivir en aquella atmósfera insoportable?
Notando Nuestro Padre que aquel hijo formulaba súplicas incesantes, entre la revuelta y la amargura, profundamente compadecido le envió la Fe.
La sublime virtud lo exhortó a confiar en el porvenir y a persistir en la oración.
El infeliz se consoló, de algún modo, pero, en breve tiempo, volvió a lamentarse.
Quería huir del basurero y, como se le aumentaron las lágrimas, el Todopoderoso le mandó la Esperanza.
La emisaria le acarició la frente sudorosa y le habló de la eternidad de la vida, buscando secarle el llanto desesperado. Para eso, le rogó calma, resignación, fortaleza.
El pobre pareció mejorar, pero, transcurridas algunas horas, retomó la lamentación.
No podía respirar — clamaba, con desaliento.
Condolido, determinó el Señor que la Caridad lo buscase.
La nueva mensajera lo acarició y alimentó, dirigiéndole palabras de cariño, como si fuera madre abnegada.
Pero, porque el miserable prosiguiese gritando, revoltoso, el Padre Compasivo le envió la Verdad.
Cuando la portadora del esclarecimiento se hizo sentir en la forma de una gran luz, el infortunado, entonces, se vio tal cual era y se aterrorizó. Su cuerpo era un conjunto monstruoso de llagas pestilentes de la cabeza a los pies y, ahora, percibía, espantado, que él mismo era el autor de la atmósfera intolerable en que vivía. El pobre tembló tambaleante, y, notando que la Verdad serena le abría la puerta de la liberación, se horrorizó de sí mismo; sin coraje de pensar en su propia curación, lejos de encarar a la visitante, frente a frente, para aprender a limpiarse y a purificarse, huyó, despavorido, en busca de otra caverna donde pudiese esconder la propia miseria que sólo entonces reconocía.
El Maestro hizo una larga pausa y terminó:
 Así ocurre con la mayoría de los hombres, delante de la realidad. Se sienten con derecho al recibimiento de todas las bendiciones del Eterno y gritan fuertemente, implorando la ayuda celestial.
Mientras están amparados por la Fe, por la Esperanza o por la Caridad, se consuelan y desconsuelan, creen y no creen, tímidos, irritados y titubeantes; pero, cuando la Verdad brilla delante de ellos, revelándoles la condición en que se encuentran, suelen huir, apresurados, en busca de escondrijos tenebrosos, dentro de los cuales puedan cultivar la ilusión.