jueves, 9 de junio de 2011

ESPERANZA CONSTANTE

El pesimismo es una especie de caja pesada, no necesaria ante el celo que la
responsabilidad nos impone, induciéndonos a aflicción infantil. Atención , sí.
Derrotismo, no.
Para que nos libremos de semejante flagelo, en el campo del Destino, es
aconsejable airear el pensamiento, muchas veces, localizado en los detalles aún
sombríos de la senda evolutiva.
Para poder sustentar despierto el entendimiento, respecto a esa verdad recordemos
las bendiciones que exceden largamente nuestras pequeñas y transitorias
dificultades.
Es innegable que el materialismo pasó a dominar a mucha gente , durante el
avance tecnológico de la actualidad terrestre, a pesar de todo, existen una
admirable multitud de criaturas, en cuyos corazones se irradia como faro
resplandeciente, el ideal luminoso de la construcción del mundo nuevo.
Las enfermedades todavía presentan cuadros tristes en los agrupamientos
humanos, sin embargo, es justo considerar que el paso del tiempo ya eliminó varias
molestias, antes juzgadas irreversibles, anulándoles el peligro a través de la
inmunización y de las providencias adecuadas.
Se destacan muchos emprendimientos de guerra, desequilibrando colectividades; a
pesar de todo, los obreros de la paz se mueven en todas las direcciones.
Muchos hogares se desorganizan , pero ...otros muchos se sustentan consolidados
en el equilibrio y en la educación, manteniendo la seguridad entre los hombres.
Gran número de mujeres se ausentan de la maternidad; sin embargo, legiones de
hermanas abnegadas se revelan fieles al más elevado trabajo femenino en el
Planeta, guardándose en la condición de madres admirables, en la devoción al
grupo doméstico.
Los procesos de violencia aumentan, casi en todas partes, se amplían a pesar de
todo, los frentes de amor al prójimo que los extinguen.
Analizando las tribulaciones que se observan en el Plano Físico, no digas que el
mundo está perdido.
Enumera las bendiciones de Dios que veas en torno de ti.
Y si atraviesas regiones de tinieblas, que te detienen en el sufrimiento y la
desolación, en las cuales centenas o millones de personas perdieron la noción de la
luz, es natural que no consigas transformarte en sol fulgurante en el camino para todos, sin embargo, puedes simplemente encender un fósforo de esperanza.
NOTAS DE CADA DIA
Convéncete de que no existen males eternos.
Todo dolor llega y pasa.
El día es siempre nuevo para quien trabaja.
No conserves resentimientos.
La desilusión de ahora será bendición después.
La dificultad es una escuela.
Servir es un privilegio.
Auxilia para el bien.
Nada reclames.
Gritos no valen.
Quejas no apagan deudas.
Tristeza inerte es sinónimo de tiempo perdido.
La paciencia activa realiza prodigios.
Habla encendiendo la luz de la esperanza.
Olvida las ofensas, cualesquiera que sean.
Agresores son dolientes y seres medicados por los recursos de Dios.
No menosprecies la crítica.
Valoriza a los amigos.
Respeta a los adversarios.
Resguarda la conciencia tranquila.
Ejerce la beneficencia como un deber.
Hoy auxiliamos, mañana seremos los necesitados de auxilio.
No cobres tributos de gratitud.
Agradezcamos las bendiciones que Dios nos concede gratuitamente.
Prestigia la existencia que la Sabiduría Divina te concedió.
Es muy importante recordar que, en la muerte, todos encontramos, antes que otra cosa,
aquello que hicimos de la propia vida.
Olvida contrariedades, trabajando y sirviendo siempre.
Y, en frente de cualquier obstáculo o de cualquier desengaño, no te olvides que el
tiempo de hoy continuará en el mañana.
ANTE LA INDULG
ENCIA DIVINA
Inducíamos intemperantemente a la mente, a explotar dentro de nosotros por vuelcos de
locura. Meditemos en la Indulgencia Divina, para que no nos veamos caer en los
desajustes de la intolerancia.
Nos hallábamos, desanimados y oprimidos en el torbellino de las tinieblas. El Señor, a
pesar de todo, nos concedió un nuevo día para recomenzar la gran ascensión hacia la
Luz.
Estábamos paralíticos en la recapitulación incesante de nuestros desequilibrios.
Nos restituyó la facultad del movimiento con los pies y las manos libres para que el
restablezcamos el equilibrio que nos compete.
Sufríamos desilusión y ceguera.
Nos restituyó la esperanza y la visión para que asimilemos las nuevas experiencias.
Yacíamos desolados en la sombra.
Nos condujo nuevamente a una pose de integridad espiritual.
Padecíamos la desesperación por descontrolarnos en la palabra, a través de actitudes
blasfemas.
Nos invistió de nuevo, con el poder de hablar acertadamente.
Nos afectaba la sordera, nacida de nuestra rebelión delante de la Ley.
Nos dotó de la bendición de los oídos con que podemos asimilar las nuevas lecciones
del socorro espiritual.
Procedimos al contacto de infelices alienados, en las regiones inferiores, materializando
en torno de nosotros las telas de los propios errores y eternizando así, el contacto con
los desafectos de nuestra propia vida.
Nos concedió, a pesar de todo, la Divina Bondad de la bendición del hogar y de la
prueba, de la responsabilidad y del trabajo en común, en los cuales nos asociamos con
nuestros adversarios del pasado para convertirlos, al sol del amor, en la senda de
elevación hacia el futuro.
No olvides la tolerancia de Jesús, nuestro Eterno Amigo, que nos soporta hace mil años,
amparándonos el corazón, a través de mil modos, en cada paso del día, y por gratitud a
Él que no vaciló en aceptar la propia cruz para testimoniar la benevolencia, seamos
auténticos aprendices de la fraternidad, por cuanto solamente en el perdón incondicional
de nuestras faltas recíprocas, conseguiremos cumplir el pedido inolvidable que nos
hiciera el Maestro:
"Amaos los unos a los otros como yo os amé".
COMPRENSIÓN Y VIDA
Investiguemos los propios sentimientos y verificaremos que difícil se nos hacen la
renovación íntima.
¿Cuantas veces, en el mundo, habremos sentido la inconveniencia de ciertos hábitos con
manifiesta incapacidad para desligarnos de ellos?.
¿En cuantas ocasiones , sabíamos anticipadamente cuanto nos dolerían las
consecuencias de determinada acción infeliz y a ella nos tiramos para nuestro propio
tormento?.
Nos referimos a este asunto para destacar la importancia de la tolerancia.
Ante los hermanos que te parezcan apartados del camino que la vida les marcó, no
condenes su trayectoria.
Por el contrario ..., auxílialos, a través de la providencia que consiga aliviarles la carga
de las obligaciones asumidas y con la buena palabra que les conforte el espíritu
atribulado.
Ese error bajo la presión de las necesidades de orden material; aquel cedió a tentaciones
que se le figuraban irremovibles; otro penetró en los laberintos de la culpa, creyéndose
bajo graves endeudamientos en el campo doméstico; y todavía otro que conocía la
extensión del problema en que se enmarañaba, de momento no encontró dentro de sí
mismo, las fuerzas necesarias a fin de librarse de él.
Ampáralos, cuanto puedas.
No será con aspereza que restauremos la tranquilidad, así como tampoco escarbando
una herida será como conseguiremos curarla.
El remedio destinado a la recuperación del cuerpo, es el símbolo del amor con que nos
será posible reajustar la armonía del alma doliente. El medicamento actúa , dosis a
dosis.
El amor opera, gesto a gesto.
Delante de los compañeros de experiencia en la Tierra, extiende la beneficencia de la
comprensión que les regresa al entendimiento en la senda que les cabe trillar.
Si no conseguimos, de inmediato, hacer de nosotros aquello que más deseamos y, si
muchas veces en el Plano Físico, escapamos de las peores situaciones al precio de
lágrimas, no sería justo exigir a los otros una condición diferente de la nuestra.
En frente del hermano, considerado en el desamparo, en vista de ese o aquel error por él
cometido, compadécete y auxílialo para que retome su propio equilibrio, porque,
habitualmente, donde el prójimo tropezó con la piedra de alguna dificultad, tal vez
mañana , puede transformarse en el gran obstáculo que nos haga caer.
NOTAS DEL BUEN VIVIR
Por mayores que sean los obstáculos procura donar lo mejor de ti, en la ejecución de las
tareas que te competen.
Si erraste, vuelve a empezar.
Si caíste, piensa en tu condición de criatura humana, reajusta tus propias emociones y
yérguete para caminar hacia adelante.
Desánimo, en muchos casos, es ausencia de aceptación de lo que todavía somos, ante la
prisa de ser lo que son otros. Es por el propio esfuerzo en las sendas del tiempo, que
conseguirás ser mañana.
Coraje es la fuerza que nace de nuestra propia disposición de aprender y de servir.
No te ausentes de los propios encargos.
Deber cumplido es pasaporte al derecho que ansias usufructuar.
No creas en la felicidad en el campo íntimo, sin la intervención de tu propio trabajo para
construirla.
Toda realización noble se levanta en la base de la perseverancia en el bien.
Compadécete de los que, por ventura, te hieran y, al recordarlos ejerce la bondad sin
resentimiento.
No exijas a nadie la obligación de seguirte en los modelos de vida o de pensamiento.
Protege las crianzas, tanto como te sea posible, pero no te tortures ante la elección que
hagan los adultos , que esperan de ti el respeto a sus experiencias , tanto como tú
reclamas el acatamiento ajeno para con las tuyas.
Distribuye optimismo y simpatía.
Irritación no edifica.
No pierdas tiempo con lamentaciones inútiles, reconociendo que hay siempre alguien a
quien puedes beneficiar con esa o aquella migaja de apoyo y generosidad.
Deja alguna señal de alegría, donde pases.
Cuando los problemas de lo cotidiano se te hagan difíciles, al contrario del
inconformismo o del desánimo, usa la paciencia.
Siempre que sea necesario, empéñate en oír ese o aquel asunto, con más atención para
que puedas comprender eso o aquello con mayor seguridad.
Recuerda que hablando o callando, siempre es posible hacer algún bien.
Gran entendimiento demuestra la criatura que vive su propia vida de la mejor manera
posible, concediendo a los otros el don de vivir la vida que le es propia, como mejor les
parezca.
IMPERATIVO DE LA PACIENCIA
Es probable que pocos amigos piensen en esto: paciencia como inmunización contra el
suicidio.
En las tareas de la actividad humana, a veces, surgen para la criatura determinados
escenarios de prueba para cuya travesía, no siempre bastará el conocimiento superior.
Es necesario que el alma se apoye en el bastón invisible de la paciencia, a fin de no
resbalarse en sufrimientos mayores. Y por eso es que nos permitimos expresar
reiterados consejos a los hermanos, domiciliados en el Plano Físico, a fin de que se
dediquen al cultivo de la comprensión.
Si te encuentras bajo el impacto de conflictos domésticos, usa la tolerancia, tanto como
te sea posible, ante aquellos que generen el campo de las vibraciones negativas,
prestando auxilio de este modo, a la seguridad del equipo familiar , al que estás
vinculado.
En la decepciones, sean cuales fueran , reflexiona en el valor de la ponderación respecto
a tu propio beneficio.
Delante de los golpes que recibas, olvida injurias y agravios, y piensa en las
oportunidades del trabajo que se te encargó como apoyo defensivo contra la
desesperación.
Bajo acusaciones que reconozcas inmerecidas, olvida el mal y no alimentes el fuego de
la discordia.
Cuando te falte actividad profesional, continua actuando, tanto como pudieras, en las
tareas de auxilio espontáneo a los otros, aprendiendo que la actividad noble atrae
actividades nobles y, con eso, en breve, te reconocerán en nuevas posiciones de
servicio, según tus necesidades.
Si el desánimo te amenaza por ese o aquel motivo, recuerda la importancia de tu
concurso fraterno, en apoyo de alguien, y no te des el lujo de estancamientos
improductivos.
Ante cualquier obstáculo a transponer en el camino, conserva la paciencia como
compañera y guía y, mantén el pensamiento confiado en la Divina Providencia,
siguiendo siempre adelante, apartando lejos de ti la tentación de fuga , y reconociendo
en el efímero tiempo, que hay siempre un futuro mejor para cada uno de nosotros y que,
en todas las tribulaciones de la existencia, vale la pena esperar por el socorro de Dios.
BENDICE Y PASA
No basta rechazar la violencia.
Es preciso hacer algo para erradicarla.
Indudablemente, las medidas de represión, mantenidas por los dispositivos legales del
mundo, son recursos que la limitan, mientras tanto , todos nosotros, espíritus encarnados
y desencarnados, vinculados en la Tierra, podemos colaborar en la solución de este
problema.
Compadezcámonos de los hermanos envueltos en las sombras de la delincuencia, a fin
de que nuestros sentimientos se inclinen hacia la indulgencia y la comprensión.
Tanto como te sea posible, no participes de críticas o juicios precipitados, en torno de
situaciones o personas.
Calla ante cualquier palabra agresiva que te fuera dirigida, donde estés, y sigue
adelante, buscando el enderezamiento de las propias obligaciones.
No eleves el tono de voz, tratando de demostrar superioridad, frente a los otros.
No te entregues a manifestaciones de desánimo y revuelta, aún cuando sientas dentro de
tu propia alma, el gusto amargo de esa o de aquella desilusión.
Respeta la carencia ajena y no provoques a los hermanos ignorantes o infelices, con la
exhibición de disponibilidades que los Designios Divinos te confiaron para
determinadas aplicaciones loables y justas.
En vez de criticar, procura el ver el lado bueno de las criaturas y de las situaciones, de
modo de construir el bien, allí donde estuvieres.
Auxilia para la elevación, bendiciendo siempre.
Recuerda: ante incendios calamitosos, a veces, un gesto infeliz de nuestra parte, puede
suscitarnos otras peores realidades, de vandalismo y destrucción.
ANTE LA COLERA
"Finalmente, sed todos de igual ánimo, compadecidos, fraternalmente amigos,
misericordiosos, y humildes" - Pedro (I Pedro, 3:8).
Es justo que nos figuremos la cólera, titulándola con algunas definiciones, como las
siguientes:
Fuerza descontrolada.
Precipitación y dolencia.
Acceso a la locura.
Queda en el desequilibrio.
Puerta abierta para la obsesión.
Impulso a la desencarnación prematura.
Peligro de criminalidad.
Introducción a la culpa.
Apertura al remordimiento.
Explosión de orgullo.
Tempestad portentosa.
Fuego mental.
Desequilibrio vibratorio.
Dispersión de energía.
Pérdida de tiempo.
Indudablemente, todos nosotros - criaturas encarnadas y desencarnadas, en la escala
evolutiva del plano terrestre- estamos aún sujetos a esa calamidad del mundo del
desánimo, razón por la cual toda vez que nos sintamos amenazados por la irritación o el
desánimo, lo prudente es recogemos en el refugio pacífico, a fin de reflexionar en las
necesidades del prójimo y lavar los pensamientos en las fuentes de la oración.
NO HUYAS
Cuando las sombras de provocación se hagan densas, al rededor de tus pasos,
permanece firme en la confianza en Dios y en ti mismo, siguiendo adelante en las tareas
que abrazaste en la siembra del bien.
No existen tribulaciones inextinguibles.
Sobre todo, no te omitas.
Acepta los encargos que las circunstancias te imponen, buscando cumplirlos con lo
mejor que tengas a tu alcance.
No te aflijas en las dificultades.
Anota las bendiciones de que dispones.
Consérvate fiel a las propias obligaciones, en la certeza de que la Divina Providencia te
ofrecerá los recursos precisos para que cualquier desequilibrio desaparezca.
Desapégate de toda idea referente al mal.
Bendice a cuantos no razonen según tus principios.
Muchas veces, los adversarios de hoy, si supiéramos respetarlos con sinceridad, estarán
posiblemente mañana en la hilera de nuestros mejores benefactores.
No te lamentes.
El aguacero que te incomoda, es apoyo de la naturaleza para que no te falte lo
indispensable en la Vida.
No exijas de los otros cualidades que todavía no posees.
El árbol naciente aguarda de ti la bondad y la tolerancia para que pueda ofertarte en
tiempo cierto los propios frutos.
Por más áspero que se muestren los obstáculos de la senda, sigue adelante.
Si alguien te hirió, disculpa y prosigue al frente.
No procures en la muerte provocada, el olvido que la muerte no te dará.
No huyas de los problemas con que la vida te instruye.
La vida, como la hicieses, estará contigo en cualquier parte.
Recuérdate siempre: cada día nace del nuevo amanecer.
DE ALLA PARA ACA
Nadie juzgue que la muerte representa el salvo conducto para la beatitud celeste.
Muchas existencias en que el programa del bien padece frustraciones por nuestra
rebeldía o indiferencia, solamente recogen después de la sepultura, la aflictiva
purgación de sus errores deliberados.
El infierno mental establecido por nosotros, dentro de nuestras propias almas, nos exige
en el retorno a la materia densa para que las llamas del remordimiento o del
arrepentimiento se apaguen en el contacto de nuevas luchas ...
Aquí, está el usurero obsesionado por la acumulación del oro usando la técnica da la
pobreza.
Allí, está el tirano que se propone aprender humildad en la filas del anonimato y de la
angustia.
Más allá, está el delincuente que suspira por reencontrar a las víctimas del ayer, a fin de
rescatar los débitos contraídos .
En la conquista, a pesar de todo, para comenzar nuevamente, es indispensable que se
esfuercen en la devoción y la renuncia, para alcanzar la reencarnación que los colocará
en la posición de la oportunidad esperada.
Para eso, empéñense en los rasgos del sacrificio, plantando entre los encarnados la
bendición de la simpatía, el pasaporte indispensable para la estación del hogar humano,
en que se renovaran, al frente del progreso.
Es por eso, que la experiencia en la Tierra no representa una mera aventura del alma y si
precioso tiempo de aprendizaje y servicio que no debemos menospreciar.
Gracias a la instrumentalidad del Plano Físico, nos aproximamos a las antiguas
dificultades o a los desafectos del pasado, para que la obra del amor se reajuste y se
consolide, en nosotros y junto a nosotros.
No menoscabes la enseñanza de elevación que la actualidad te confiere.
La máquina fisiológica en que provisoriamente estás puede ser una escalera hacia la
esfera superior o el declive sutil hacia regiones expiatorias, depende de ti dar el paso
que te conducirá un escalón más hacia la luz o el salto al despeñadero de la sombra.
Valoriza la existencia terrestre y camina hacia adelante, convirtiendo la lucha redentora
en recursos de ascensión.
Recuerda que el tiempo es el mayordomo fiel de la vida, y si la bondad del Señor te
concedió para hoy la riqueza del cuerpo físico, la justicia de Él mismo, te espera,
mañana, para la cuenta imprescindible.


Información y textos recogidos en el libro Derroteros de chico xavier.

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