
La cronista de los pobres.
Sevilla, capital andaluza, ciudad oriental de España, es la hermosa tierra donde nació Amalia Domingo y Soler, el 10 de noviembre de 1835. Ese espíritu sensible recibió la influencia de esa bella ciudad con un pasado histórico rico,
Amalia. Este escenario del Alcazar morisco, de los bosques de naranjos y limoneros, bañado por el Guadalquivir y adornado de templos magníficos con jardines famosos, fue el lugar elegido para su entrada en la vida encarnada.
Su nacimiento significó una enorme alegría en el hogar de los Domingo y Soler, pero la sospecha de que la niña sería ciega vino a empañar esa felicidad. Aparentemente, un boticario le administró un medicamento que hizo desaparecer la posibilidad inmediata de la ceguera.
Su enfermedad no llegó a alcanzar tal gravedad, pero sus biógrafos sostienen que siempre tuvo trastornos visuales. No determinaron con

Creció en un núcleo familiar dirigido por el terror, donde el rigor

La madre, por su parte, se dedicó totalmente a su hija como una manera de compensar su soledad y la sobreprotegió, dedicándose a darle todos los placeres posibles. A pesar de las dificultades económicas, derivadas de los exiguos ingresos provenientes del trabajo de su madre, Amalia adquirió unos hábitos no acordes con su situción real. Era cuidada como una niña rica,

Su madre se encargó de iniciar su instrucción desde los 2 años y logró que a los 5 leyera correctamente. Más tarde se ocupó de adiestrarla en diversos oficios, para que pudiese defenderse en la vida. Mientras tanto, se solidificaba entre ellas un lazo de amistad, armonía espiritual y gran ternura, que inducía a la niña a amar a su madre considerándola lo mejor que podía encontrar en el mundo, y a la madre, centrar en su hija su único motivo de vivir.
Desde muy pequeña tuvo pasión por los libros, presentes en sus primeros juegos y el consuelo de toda su vida; pero debido a su situación social y

Se convirtió en una joven triste, amante de la naturaleza, que se deprimía con el invierno y se entristecía cuando desaparecían las flores de los jardines sevillanos que recorría con placer. En uno de esos habituales paseos por los hermosos parques del Alcazar de Sevilla, acompañada por su prima y bajo la vigilancia de su madre, se encontró con un joven que le ofreció galantemente una flor dando origen a las ilusiones amorosas de la muchacha. Pero sufrió un gran desencanto al enterarse de

Convertida en mujer comenzó a tener una gran angustia en su búsqueda de Dios; lo buscaba dentro de sí misma, sin encontrarlo y se sentía desolada; buscaba en los templos, se acercaba a imágenes de vírgenes dolorosas, de Cristos moribundos, de santos a los que atribuían milagros, de reliquias de los mártires y todo esto le dejaba el sentimiento de haber examinado una colección de antigüedades más o menos va


Sus únicos parientes eran un hermano de su padre y sus hijos, a los que no la unía el afecto debido a las antiguas desavenencias familiares; no obstante, le ofrecieron una pequeña pensión a cambio de que se encargara de las tareas domésticas y de costura. Vendió sus pocos muebles y se trasladó a Madrid, esperando una vida pobre,

Durante este infortunio, aumentó su necesidad de encontrar consuelo espiritual apoyada en la fe, y recorrió nuevamente las iglesias buscando paz, sin encontrarla. Un día pasó frente a un modesto templo evangélico; la sencillez y austeridad la atrajeron, y sintió que el ambiente estaba de acuerdo con su temperamento. Presenció con gusto la erudición de los maestros de oratoria, aunque pronto comprendió que ninguno de ellos podía explicar la causa de las desigualdades, de las injusticias y de todas

Este médico se declaraba un convencido materialista y durante las frecuentes entrevistas acostumbraba hablar con Amalia de los temas que la inquietaban. En una de esas ocasiones le dijo que tal vez, él sabía quiénes podían darle las explicaciones filosóficas que ella buscaba. Según él unos "locos" que afirmaban la sobrevivencia del alma sobre el cuerpo, la vida eterna del espíritu o fuerza inteligente que da vida al organismo humano, su encarnación en la Tierra cuantas veces sean necesarias para su aprendizaje, para ir después a otros mundos; y su capacidad de adquirir conocimientos y corregir todos los errores cometidos por su inferioridad, hasta su perfeccionamiento.
"Tú, por ejemplo, tienes tus ojos como fuente de preocupaciones y

Ella oía ensimismada y le preguntó dónde se reunían esos "locos", como él los llamaba.
"En una casa respetable de la calle Cervantes, y entre ellos hay hombres de talento y admirable inteligencia, excelentes escritores que publican varios periódicos, por ejemplo "El Criterio" que me remiten habitualmente". Ella se interesó mucho y el Dr. Hysernole

Su situación económica se tornó dramática y tuvo que pedir a una amiga de su madre, algunos bonos de una Sociedad Filantrópica, que le aseguraban diariamente un plato de comida y un pedazo de pan. A pesar de su humillación, durante un año se dirigió al patio de un palacio sevillano, donde compartió su comida con centenares de pobres de todas las condiciones; lo que contribuyó para que su salud mejorara.
Amalia era una mujer con un cuerpo pequeño y frágil, de salud inestable, poco agraciada y con una deficiencia visual importante.

Había transcurrido más de un siglo desde que Carlos II había permitido en España la introducción de las ideas renovadoras que circulaban por Europa, y nadie imaginaba que hubiera reminiscencias de la tristemente célebre Inquisición medieval que derramó ríos de sangre en su intento de imponer el dominio religioso. Sin embargo, en 1861 se produjo el bochornoso Auto de Fe de Barcelona por el cual se incineraron las obras de Allan Kardec importadas a España, con el argumento que eran perniciosas para la moral de los ciudadanos. El país estaba, entonces,

El Capitán Ramón Lagier y Pomares, comandante del vapor "El Monarca", embarcó hacia Barcelona, un cargamento de libros de Allan Kardec, proscriptos en el país. Le entregó algunos a su amigo, el notario y militar José María Fernández Colavida, hombre de gran corazón que había sufrido diversos reveses, con la intención de que su lectura lo reconfortara. Consiguió con creces su propósito, pues su amigo lo visitó al poco tiempo manifestándole su entusiasmo y emoción; por lo que ambos acordaron que Fernández Colavida haría una traducción al castellano para difundir la doctrina en España. En crónicas de la época

Llegó a ser magnetizador y profundo psicólogo y se destacó por sus trabajos de regresión de la memoria, considerados los primeros, junto con los del Coronel Albert De Rochas en Francia.
En los ejemplares de "El Criterio", de Barcelona, Amalia leyó los artículos de Fernández Colavida y de Lagier y Pomares. Deseaba suscribirse a la revista, pero sus recursos eran precarios, por lo que decidió enviar una poesía suya como colaboración, y aceptada por el director, el visconde Torres Solanot. Adoptó la misma táctica con "La Revelación" publicada en Alicante, y su director le ofreció una columna exclusiva en el diario.
El inicio de su obra en prosa en "El Criterio" comenzó en 1872, con el artículo titulado "La Fe Espiritista". Poco después, se vinculó con la

Se convirtió sin duda, en la primera mujer espírita del mundo latino y los directores de periódicos la invitaban a escribir para sus publicaciones. Le resultaba difícil atender a tantas tareas, sobre todo porque no contaba con los elementos necesarios: papel, diccionario, tratados de gramática, ni libros de consulta de ninguna especie. Fernández Colavida en un magnífico gesto, le envió las obras completas de Kardec y toda la colección de la "Revista de Estudios Psíquicos", que él mismo dirigía.

Invitada por amigos espíritas, pudo visitar varias ciudades, como Alicante, Jijona y Murcia, mientras residía en Madrid, donde su trabajo de costurera era mejor remunerado.
Sin embargo, a instancias de Torres Solanot, aceptó trabajar en forma permanente en la revista "El Criterio", se trasladó a Barcelona y se instaló en la casa de la familia Llach, en la Villa de Gracia, un suburbio de la ciudad. En la ciudad, le ofrecieron un trabajo de costurera con mejor remuneración, pero su anfitrión, convertido en su amigo y consejero, la instó a que se dedicara únicamente a escribir. "Costureras hay muchas, lo que faltan son escritores espíritas", le decía.
Luis Llach era Presidente del Centro Espírita Barcelonés "La Buena

En 1877 apareció un artículo contra el Espiritismo en el Diario de Barcelona y don Luis la incitó para que lo contestara. Al principio, ella pensó que no estaba preparada para asumir tanta responsabilidad, pero más tarde, escribió un trabajo publicado en la "Gaceta de Cataluña", merecedor de la más amplia aprobación pública.
Un año después se consagró definitivamente, con su participación en la polémica con el sacerdote Vicente de Manterola, destacado

Amalia concurrió a la Iglesia a oirlo, intentando retener todos los detalles, y escribió más tarde, seis artículos publicados en el diario "El Comercio" de Barcelona; a los que contestó luego el prelado, en algunas ocasiones dejándose llevar por la ira y la impaciencia, sin contener los insultos, con el fin de convencer.
Simultáneamente, aparecieron en defensa del sacerdote, artículos firmados con las iniciales J.B.y P. en la "Revista Popular", a los que Amalia contestó con siete publicaciones dirigidas al "amigo incógnito"; mientras Manterola continuaba con sus sermones contra el Espiritismo, en la Iglesia del Prado.
Por su parte, el visconde Torres Solanot, decidió invitarlo a

Tiempo después, el editor Torrent publicó un volumen llamado "La luz", donde reunió sus artículos en el caso Manterola y los rebates firmados por J.B. y P. A causa de esta polémica pública, el prestigio de la valiente escritora se difundió en casi todos los países de habla española.
En 1879, el Sr. Llach y el Sr. Torrent le propusieron la creación de un semanario escrito y dirigido por mujeres. Así nació "La Luz del

Los temas se basaban en las noticias extraídas de los periódicos y las preguntas recibidas en la correspondencia diaria, que llevaba a la mesa mediúmnica con el fin de pedir explicación y auxilio al mundo espiritual, para luego aconsejar y consolar.
Visitaba las cárceles donde, según sus propias palabras "los hombres parecían perros sin dueño, vagando por patios y pasillos, donde la sociedad reunía la imbecilidad y la crueldad, se destruía el cuerpo y se

De la misma forma, Amalia se convirtió en defensora de los derechos de la mujer, muy limitados en su época, sobre todo en España. Desde la tribuna, ella y otras mujeres escritoras levantaron su voz reclamando para la mujer el derecho a la educación, al ejercicio de todas las profesiones con igualdad de oportunidades y salarios; a la independencia, la dignidad y la libertad moral digna de un ser racional y responsable, aún en el matrimonio y en la maternidad, aunque sostenía que estos

Había otra cuestión que preocupaba a muchos. En los cementerios se planteaba un problema a la hora de los sepelios; pues el capellán,

A pesar de ser muy respetuosa de las opiniones políticas y religiosas de todos y de la libertad del pensamiento, sus debates fueron famosos por

Durante el extenso período de trabajo como divulgadora del Espiritismo, se dedicó también al trabajo mediúmnico acompañada por su amigo Eudaldo. Ella era vidente, pero su formación rígida y

En una oportunidad, estando Eudaldo en trance, un espíritu le comunicó su interés en ayudarla en su tarea. Se trataba del Padre Germán, amigo espiritual, consejero y consolador, a quien se debe su apelativo de "La cronista de los pobres", y quien le dictó sus memorias, luego publicadas en "La luz del porvenir".
Una década después de haber aparecido su primer número, la revista pasó a ser propiedad de Amalia por decisión del Sr. Juan Torrents. Escribió en sus páginas durante 20 años y la dirigió hasta su cierre definitivo en 1900, cuando ella cumplía 65 años. Con esto no concluyó su tarea de periodista, pues continuó enviando artículos para revistas de Cuba, Puerto Rico, México y Argentina.

Fue una escritora autodidacta; poetisa desde niña, no aprendió su arte en tratados y produjo famosas composiciones sentimentales, en todas las métricas, con ritmo libre a su elección. Escribía a cualquier hora, sobre todos los temas posibles, y aunque hablaba con fuerte entonación andaluza, escribía con estilo castellano. Sus artículos y poemas se publicaron en más de 15 revistas y periódicos de España, y en otros tantos de América Latina.
Debido a su condición de escritora, tuvo la posibilidad de estar en contacto con destacados intelectuales y escritores, a los que admiró por su obra, pero admitió que en varias ocasiones había sufrido una gran desilusión cuando los había visto en su medio privado y

Después de tantos años de trabajo periodístico comenzó la etapa de producción de libros, fruto del enorme material acumulado y convertidos en varios volúmenes; "El Espiritismo refutando los errores del catolicismo", "Cánticos" (44 canciones infantiles)", "Impresiones y comentarios sobre los sermones de un esculapio y un jesuita: rebatiendo los sermones pronunciados contra el Espiritismo por un sacerdote y un jesuita", "Consejos de ultratumba". (Historia de dos espíritus), "Historia de un presidiario", "Versos de Amalia", "Memorias del Padre Germán". (Historia del sacerdote convertido en su guía espiritual), "Te perdono". (Memorias del Espíritu llamado Iris), "Ramos de

Según la apreciación de Ethi Ghilbert, Amalia Domingo y Soler, como escritora perteneció a la generación del 98, de acuerdo a la designación que Guillermo Díaz Plaja dió a la generación de ilustres literatos y tribunos que menciona en su Historia de la Literatura Española, de los que dice: "Son autodidactas, batalladores, llevan a la prensa, a la tribuna y al libro sus ideas y doctrinas. Esta brillante generación de intelectuales rompe con la generación precedente. Su

"Debemos lamentar", continúa Ghilbert, "la injusticia de que su nombre no figure aún en las antologías ni en la historia de las letras castellanas donde le corresponde un lugar bien merecido, pero no olvidemos, para explicarnos este silencio en torno al nombre de Amalia, que con la restauración de la monarquía en España, triunfaron y recuperaron, en gran parte, sus prerrogativas de oscurantismo y venganza los elementos clericales, con los que Amalia sostuviera las más brillantes y ardorosas de sus polémicas. Y no hubo tiempo, durante el corto período de la última República Española surgido en 1931, para reinvindicar a todos los escritores de la

La etapa final de su vida, estuvo signada por una profunda tristeza y depresión. Amalia era, según la descripción de Bernabé Morera, político español emigrado a Argentina, una anciana con figura contraída, los hombros vencidos hacia adelante, de pequeña estatura, muy frágil y rostro con surcos profundos. Ese ser con apariencia algo grotesca, con una envoltura corpórea poco estética albergaba un espíritu de artista, lleno de ternura, consagrado al consuelo de sus semejantes, los humildes, los desheredados, los tristes, los caídos, los ciegos, los enfermos y los encarcelados.
Una tarde, tuvo una visión de varias entidades identificadas como sus espíritus acreedores. Atónita, pidió que le permitieran


En los últimos años, Amalia devolvió el amor y el consuelo de la familia Llach, ocupándose de la hija cuando falleció su madre, y poco después el Sr. Luis. Eudaldo, su amigo y el médium con el que había trabajado durante mucho tiempo, también partió y sus hijos quedaron a su cuidado; entonces, una humilde mujer llamada María, que concurría al Centro "Buena Nueva", empezó a tener manifestaciones mediúmnicas que pasaron todas las rigurosas pruebas de autenticidad a que la sometió Amalia y continuó el trabajo de Eudaldo. A ella le correspondería más tarde, servir de instrumento para que el espírtu desencarnado de Amalia terminara de escribir sus memorias inconclusas al momento de su muerte.

Amalia no podía ya luchar más, porque su salud estaba recibió la visita de la Sra. muy deteriorada. En esos días Senillosa, esposa de un espiritista argentino, amigos y admiradores de Amalia, quien se ofreció a auxiliarla. Iba acompañada por un médium vidente de la Institución Espírita a la que concurrían, y en una reunión mediúmnica recibió una videncia simbólica dirigida a Amalia: "una comprendió aliviada que ya todo estaba cumplido y se sintió pronta palma ganada con su esfuerzo", dijo el espíritu. Una vez más a partir. En la mañana primaveral, del 29 de abril de 1909, la estaban esperando su madre, Don Luis, Fernández Colavida, Eudaldo y todos sus amigos, que lucían resplandecientes.

Un gran cortejo seguía el coche fúnebre, con las más significativas personalidades del Espiritismo español y el pueblo que la amaba. Ella estaría sintiendo tal vez, las vivencias que despertaron su poesía "¡Quinientos siglos!", cuando di
¡¡¡¡ QUINIENTOS SIGLOS !!!!!
¿Qué es el ayer?. El infinito.
¿Qué es el ayer?. El infinito.
¿Qué es el presente?. La vida.
¿Qué es el mañana?. No hay medida.
No hay cálculo circunscrito
que haga lo eterno finito,
que le dé forma y hechura
a esa existencia futura,
a esa inmensa irradiación,
a esa luz de la creación
que eternamente fulgura...
Fuente: de F.E.E.....
¿Qué es el mañana?. No hay medida.
No hay cálculo circunscrito
que haga lo eterno finito,
que le dé forma y hechura
a esa existencia futura,
a esa inmensa irradiación,
a esa luz de la creación
que eternamente fulgura...
Fuente: de F.E.E.....
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