miércoles, 1 de febrero de 2012

IGUALDAD DE DERECHOS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER

Las desigualdades sociales, tanto como las vicisitudes de la vida, emanan de
dos fuentes muy diferentes, que interesa distinguir. Unas tienen su causa en la vida
presente; otras, fuera de esta vida. El libro de los Espíritus nos explica en la pregunta
dice:806 "La desigualdad de las condiciones sociales ¿es una ley natural? -
no: "es obra del hombre y no de Dios."
806a.Esa desigualdad ¿desaparecerá algún día?
R..Sólo las leyes de Dios son eternas. ¿No ves que tal desigualdad se va borrando poco a poco, cada día? Desaparecerá junto con el predominio del orgullo y del egoísmo y no quedará sino la desigualdad del mérito. Día vendrá en que los miembros de la gran familia de los hijos de Dios no tomarán en cuenta la mayor o menor pureza de la sangre porque sólo el espíritu es mas o menos puro, y esto no depende de la posición que el hombre ocupe en la sociedad
Dios otorgó a ambos la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar».
Dios adaptó la organización de cada ser a las funciones que debe desempeñar. Así como dio a la mujer menor fuerza física, le dio al mismo tiempo mayor sensibilidad, en relación con la delicadez 820 la fragilidad física de la mujer. ¿no la pone naturalmente bajo la dependencia del hombre?
Dios otorgó a unos la fuerza para que protejan al débil y no con el objeto de que lo esclavicen.Dios ha adecuado la organización de cada ser a las funciones que debe cumplir. Si dio a las mujer menos fuerza física, la dotó al mismo tiempo de mayor sensibilidad, en armonía con la delicadeza de las funciones maternales y la debilidad delos seres que se confía a su cuidado.
822.a Puesto que los hombres son iguales ante la ley de Dios ¿debe serlo también ante la ley humana.? Es el primer principio de la justicia:"No hagáis a los demás lo que no quisierais que se os hiera Según esta pregunta para que una legislación sea perfectamente justa ¿debe consagrar la igualdad de derechos del hombre y la mujer.
Desigualdades Sociales y la Igualdad de Derechos del Hombrey la Mujer: las desigualdades sociales provenientes de las más variadas condiciones económicas y espirituales, de los diferentes pueblos de la Tierra, siempre son «…obra del hombre y no de Dios…». En realidad Dios creó a los Espíritus iguales y destinados al mismo fin, pero los hombres, debido a las imperfecciones morales que todavía poseen, crearon leyes, muchas de ellas injustas y hasta crueles, para regular las relaciones en la sociedad. Como consecuencia de esas leyes han surgido las desigualdades sociales, más o menos pronunciadas en determinadas naciones, conforme con el grado evolutivo de sus elementos humanos. Sin embargo, el progreso sigue su curso ascendente y ininterrumpido y la desigualdad social, como todo lo que es inferior, «… día a día disminuye… Desaparecerá cuando dejen de predominar el egoísmo y el orgullo. Entonces, quedará solamente la desigualdad de merecimientos. Día vendrá en que los miembros de la gran familia de los hijos de Dios dejarán de compararse por la pureza de la sangre. Sólo el Espíritu es más o menos puro y eso no depende de la posición social». Aun las desigualdades tolerables o normales para la categoría de nuestro planeta, dejarán de existir. No se abolirán tan pronto como los unionistas desearían o imaginan… Ni se harán desaparecer con revoluciones ni con guerras, ni leyes, decretos o discursos, disturbios ni maldiciones.
Las desigualdades irán desapareciendo de modo lento y gradual, de acuerdo con el ritmo de los esfuerzos individuales y colectivos, por el progreso moral, y entonces serán destruidos los privilegios de casta, sangre, posición, sexo, raza, religión, etc. Debemos comprender que a pesar de ello, con el destierro de las desigualdades sociales no se producirá un proceso de uniformación de los hombres. La especie humana no se transformará en una máquina, en un sistema robotizado. Los hombres se orientarán por medio de las leyes divinas, a fin de que sus tendencias naturales puedan surgir y desarrollarse normalmente, sin actitudes coercitivas por parte de quien quiera que sea. Evidentemente, habrá quien ocupe cargos de mayores o menores responsabilidades, pero con el adelantamiento espiritual, los seres humanos ya no sufrirán los males provocados por el egoísmo, la envidia, el orgullo o los prejuicios.
Del mismo modo, en una sociedad moralizada no se producirá la diferencia que aún hoy se observa entre el hombre y la mujer. En este sentido, los Espíritus Superiores
preguntan: ¿ No otorgó Dios a ambos la inteligencia del bien y del mal y la facultad de progresar? Luego, ante los códigos divinos ambos poseen los mismos derechos; la diferencia de
sexo existe por fuerza de la necesidad de las experiencias específicas, por las cuales el
Espíritu precisa pasar. Además, el Espíritu, centella divina, no posee sexo conforme con las denominaciones humanas.
Entre el hombre y la mujer existe la igualdad de derechos; no la de funciones.
Es necesario que cada uno esté en el lugar que le compete, ocupándose de lo exterior el
hombre y de lo interior la mujer, cada uno de acuerdo con sus aptitudes. La ley humana
para ser equitativa debe consagrar la igualdad de los derechos del hombre y de la mujer.
Cualquier privilegio concedido a uno o a otro es contrario a la justicia. La emancipación
de la mujer acompaña al progreso de la civilización, su esclavitud marcha a la par con la
barbarie. Además de eso, los sexos sólo existen en la organización física. Visto que los
Espíritus pueden encarnar en uno u otro, bajo este aspecto no hay ninguna diferencia
entre ellos. Por consiguiente , deben gozar de los mismos derechos». Por más que en el mundo se acentúen los cambios sociales, siempre serán diferentes
las funciones del hombre y de la mujer, por necesidad de la planificación reencarnatoria.
El hombre y la mujer, en la institución conyugal, son como el cerebro y el corazón del
organismo doméstico. Ambos son portadores de igual responsabilidad en el sagrado colegio que es la familia; y si en la vida, el alma femenina ha presentado siempre un coeficiente más
avanzado de espiritualidad, es porque desde temprano el espíritu masculino intoxicó las
fuentes de su propia libertad, a través de toda clase de abusos, perjudicando su posición
moral en el transcurso de existencias numerosas, en múltiples experiencias seculares.
La ideología feminista de los tiempos modernos, no obstante, con sus diversas
banderas políticas y sociales, puede ser un veneno para la mujer desprevenida en cuanto
a sus grandes deberes espirituales sobre la faz de la Tierra.
La desigualdad social es el más elevado testimonio de la verdad de la reencarnación,
mediante la cual cada Espíritu tiene su posición definida de regeneración y rescate. En
tal caso consideramos que la pobreza, la miseria, la guerra, la ignorancia, como otras
calamidades colectivas, son enfermedades del organismo social, debidas a la situación de
prueba de la casi generalidad de sus miembros. Una vez que cese la causa patógena, con
la iluminación espiritual de todos a través del Evangelio de Cristo, la dolencia colectiva
quedará eliminada del medio ambiente humano».
LA MUJER ANTE CRISTO
Cada vez que estemos dispuestos a considerar a la mujer en un plano de inferioridad,
recordémosla en el tiempo de Jesús.
Hace veinte siglos, con excepción de las patricias del Imperio, casi todas las compañeras del pueblo, en la mayoría de las circunstancias, sufrían extrema humillación,
convertidas en bestias de carga cuando no eran vendidas en subasta pública.
respondió con tanta lealtad y vehemencia a los llamados celestiales.
Entre las que habían descendido a los valles de la perturbación y la sombra,
encontramos en Magdalena al más alto testimonio de recuperación moral, de las tinieblas
hacia la luz; y entre las que se mantenían en el monte del equilibrio doméstico,
sorprendemos en Juana de Cusa al más noble exponente de colaboración y fidelidad.
Atraídas por el amor puro, conducían a la presencia del Señor a los afligidos y mutilados, a los enfermos y los niños. Y a pesar de que no integraran el círculo de sus apóstoles, fueron ellas – representadas por las hijas anónimas de Jerusalén – las únicas demostraciones de solidaridad espontánea que lo visitaran, sin prejuicios, bajo la cruz del martirio, cuando los propios discípulos se dispersaban. Más tarde, junto a los continuadores de la Buena Nueva se mantuvieron en el
mismo nivel de elevación y de entendimiento. Dorcas, la costurera jopense , después de recibir el amparo de Simón Pedro se transformó en la más activa colaboradora en la asistencia a los infortunados; Febe es la mensajera de la epístola de Pablo de Tarso a los romanos. Lidia, en Filipos, es la primera mujer con suficiente coraje para transformar su propia casa en santuario del Evangelio que estaba por nacer. Loide y Eunice, parientas de Timoteo, eran modelos morales de la fe viva. Sin embargo, aun cuando semejantes heroínas no hubieran de hecho existido, no podemos olvidar que, un día, buscando a alguien para que ejerciera en el mundo la
necesaria tutela sobre la vida preciosa del Embajador Divino, el Supremo Poder del
Universo no titubeó en recurrir a la abnegada mujer, escondida en un hogar ignorado y simple… Humilde, tenía oculta la experiencia de los sabios; frágil como el lirio, llevaba consigo
la resistencia del diamante; pobre entre los pobres, portaba en su propia virtud los tesoros
incorruptibles del corazón y, desvalida entre los hombres, era grande y prestigiosa ante
Dios. He aquí el motivo por el cual, siempre que el razonamiento nos induzca a ponderar
lo relativo a la gloria de Cristo recordando la grandeza de nuestras propias madres en la
Tierra , habremos de inclinarnos, reconocidos y reverentes ante la luz inmarcesible de la
Estrella de Nazareth.

domingo, 22 de enero de 2012

EXAMINÉMONOS A NOSOTROS MISMOS

El deber del espírita-cristiano es el de tornarse progresivamente mejor. Es útil, por eso, verificar periódicamente, mediante un riguroso examen personal, el estado cierto de nuestra condiciones íntimas. El espírita que no progresa en un lapso de 3 años sucesivos permanece en un estado estacionario.
Analiza tu paciencia: ¿Estás más sereno, afable y comprensivo?
Inquiere sobre tus relaciones de orden hogareño: ¿Conquistaste el más alto clima de paz en tu propia casa Investiga las actividades que te competen en el templo doctrinario: ¿Colaboras con más
entusiasmo en la obra del Señor? Obsérvate en las manifestaciones frente a los amigos: ¿Llevas el Evangelio más vivo en tus actitudes? Reflexiona sobre tu capacidad de sacrificio: ¿Notas en ti una mayor disposición de servir voluntariamente?
Pesquisa vuestro propio desapego: ¿Te sientes liberado del ansia de posesiones e influencias
terrenas? ¿Usas con mayor frecuencia los pronombres “nosotros”, “nuestro” y “nuestra” y menos los singulares “yo”, “mío” y “mía”? Tus momentos de tristeza o de cólera reprimida, que en oportunidades sólo tú conoces, ¿son en la actualidad más raros? ¿Disminuyeron los pequeños remordimientos ocultos en lo profundo de tu alma? ¿Superaste antiguos desafectos y aversiones? ¿Corregiste los lapsos crónicos de desatención y negligencia?
¿Estudias más atentamente la doctrina que profesas? ¿Comprendes mejor la función creadora del dolor? ¿Cultivas todavía alguna discreta enemistad? ¿Auxilias a los necesitados con más abnegación? ¿Oras, realmente? ¿Tus ideas evolucionan?
¿Tu fe razonada se consolidó más segura? ¿Tienes la palabra más indulgente, los brazos más activos y las manos más dispuestas a
proteger? Evangelio es alegría en el corazón: ¿Estás, efectivamente, más alegre y feliz íntimamente en estos 3 últimos años?
¡Todo marcha! ¡Todo evoluciona! ¡Brindemos nuestro rendimiento individual a la obra de Cristo! Valora la existencia hoy, espontáneamente, viviendo en paz, para que no te veas en la
obligación de valorarla mañana bajo el impacto del dolor. ¡No te engañes! Un día que se fue es una cuota más de responsabilidad, un paso más, rumbo a la Vida Espiritual, una oportunidad más aprovechada o perdida. Interroga a la conciencia en cuanto al aprovechamiento de tu tiempo, de tu salud y a las oportunidades de hacer el bien que dispones en la vida diaria.
Haz esto ahora, mientas tienes la posibilidad de reconsiderar tu orientación corrigiendo los engaños con facilidad, pues cuando vengas para este lado ya será más difícil...
(documentación, sacado del libro Opinión Espírita por Francisco Cándido Xavier y Waldo Vieira)

sábado, 7 de enero de 2012

EL PERIESPÍRITU =PRINCIPIOS DE LAS MANIFESTACIONES

Los Espíritus, según hemos dicho, tienen un cuerpo fluídico al que se da el nombre de periespíritu. Su sustancia es tomada en el fluido universal o cósmico, que lo forma y alimenta, como el aire forma y alimenta el cuerpo material del hombre. El periespíritu es más o menos etéreo según los mundos y el grado de depuración del Espíritu. En los mundos y en los Espíritus inferiores, su naturaleza
es más grosera y se acerca mucho a la materia bruta.
En la encarnación, el Espíritu conserva su periespíritu, que es el órgano de transmisión de todas las sensaciones. Para las que vienen del exterior, puede decirse que el cuerpo recibe la impresión, el periespíritu la transmite, y el Espíritu, el ser sensible e inteligente, la siente. Cuando el acto parte de la iniciativa del Espíritu, puede decirse que este quiere, el periespíritu transmite y el cuerpo ejecuta. El periespíritu no esta encerrado en los limites del cuerpo como en una caja. Por su naturaleza fluídica es expansible; irradia al exterior y forma al rededor del cuerpo una especie de atmósfera, que el pensamiento y la fuerza de voluntad pueden extender más o menos. De aquí se sigue, que personas que no están en contacto corporal, pueden estarlo por medio del periespíritu y transmitirse, aun a pesar suyo, las impresiones y a veces hasta la intuición de sus pensamientos. Siendo el periespíritu uno de los elementos constitutivos del hombre,
desempeña un papel importante en todos los fenómenos psicológicos, y hasta cierto punto en los fisiológicos y patológicos. Cuando las ciencias médicas tomen en consideración la influencia del elemento espiritual en la economía, habrán dado un gran paso y nuevos horizontes se abrirán ante ellas; muchas causas de las
enfermedades serán explicadas entonces y se encontrarán poderosos medios de combatirlas. Por medio del periespíritu obran los Espíritus sobre la materia inerte y producen los diferentes fenómenos de las manifestaciones. Su naturaleza etérea, no podría ser obstáculo para ello, puesto que se sabe que los más poderosos motores se hallan en los fluidos más rarificados y en los imponderables. No hay, pues, que maravillarse de ver que con ayuda de semejante palanca, los Espíritus
producen ciertos efectos físicos, tales como golpes y ruidos de toda clase; elevación, transporte, lanzamiento de objetos en el espacio, etc. Para explicarse esto, ninguna necesidad hay de acudir a lo maravilloso a los efectos sobrenaturales. Obrando los Espíritus sobre la materia, pueden manifestarse de muchas maneras diferentes: por medio de efectos físicos, tales como los ruidos y movimientos de objetos; por la transmisión del pensamiento, por la vista, el oído, la
palabra, el tacto, la escritura, el dibujo, la música, etc., en una palabra, por todos, los medios que pueden servir para ponerles en relación con los hombres.
Las manifestaciones de los Espíritus pueden ser espontáneas o
provocadas. Las primeras tienen lugar inopinadamente y de improviso; con
frecuencia se producen en las personas mas extrañas a las ideas espiritistas. En
ciertos casos y bajo la acción de ciertas circunstancias, las manifestaciones
pueden ser provocadas por la voluntad, bajo la influencia de las personas dotadas al efecto de facultades especiales.
Las manifestaciones espontáneas han tenido lugar en todas las épocas y países. Sin duda alguna el medio de provocarlas era también conocido en la antigüedad, pero constituía el privilegio de ciertas castas que no lo revelaban más que a escasos iniciados bajo rigurosas condiciones, ocultándolo al vulgo a fin de dominarlo con el prestigio de una fuerza oculta. Se ha perpetuado, empero, a
través de las edades, hasta nosotros, en algunos individuos; pero desfigurado casi siempre por la superstición o confundido con las prácticas ridículas de la magia, lo que había contribuido a desacreditarlo. Hasta entonces, no habían pasado de ser gérmenes plantados aquí o allá. La Providencia había reservado a nuestra época el conocimiento completo y la vulgarización de esos fenómenos, para purificarlos de la mala liga y hacerlos servir en pro del mejoramiento de la humanidad, en disposición hoy de comprenderlos y deducir sus consecuencias.
2. Manifestaciones visuales.
Por su naturaleza y estado normal el periespíritu es invisible, lo que tiene de común con una porción de fluidos que sabemos que existen y que nunca, sin embargo, hemos visto. Pero, lo mismo que ciertos fluidos, puede también sufrir
modificaciones que le hacen perceptible a la vista, sea por una especie de condensación, sea por un cambio en su disposición molecular. Hasta puede adquirir las propiedades de un cuerpo sólido y tangible, pero puede súbitamente volver a su estado etéreo o invisible. Se puede formar idea de este efecto, por el del vapor, que es susceptible de pasar de la invisibilidad al estado brumoso, después liquido, luego sólido y viceversa. Estos diferentes estados del periespíritu son resultado de la voluntad del Espíritu, no de una causa física exterior, como en el gas. Cuando un Espíritu aparece, es porque pone su periespíritu en el estado referido para hacerlo visible. Mas no basta siempre su voluntad; se necesita, para que pueda operarse esta modificación del periespíritu, un concurso de circunstancias independientes de él. Se necesita, además, que el Espíritu tenga permiso para hacerse ver por una determinada persona, lo que no siempre le es concedido, o no lo es más que en ciertas circunstancias por motivos que no podemos apreciar. (Véase El Libro de los Médiums, cap. VI). Otra propiedad del periespíritu que depende de su naturaleza etérea, es la
penetrabilidad. Ninguna materia le es obstáculo, las atraviesa todas, como atraviesa la luz los cuerpos transparentes. De aquí que no haya clausura que
pueda oponerse a la entrada de los Espíritus, quienes van a visitar al prisionero en su calabozo con la misma facilidad que al hombre que esta en medio del campo. Las manifestaciones visuales más comunes tienen lugar durante el sueno; estas son las visiones. Las apariciones propiamente dichas tienen lugar en estado de vigilia, cuando se disfruta de la plenitud y completa libertad de las facultades. Se. presentan generalmente bajo una forma vaporosa, diáfana, a veces vaga e indecisa; al principio, se ofrecen con frecuencia como un reflejo blanquecino cuyos contornos se dibujan poco a poco; otras veces, las formas están claramente acentuadas y se distinguen los más tenues rasgos de la cara, hasta el extremo de poder dar una muy precisa descripción. Los movimientos y el aspecto son
semejantes a los del Espíritu durante su vida. Pudiendo tomar todas las apariencias, el Espíritu se presenta bajo aquella que mejor pueda darle a conocer, si tal es su deseo. Así es que, aunque como Espíritu no tenga ningún defecto corporal, sepresenta defectuoso, cojo, herido, con cicatrices, si esto es menester para patentizar su identidad. Otro tanto sucede con el vestido. El de los Espíritus, que nada han conservado de los apetitos terrenales, se compone ordinariamente de un ropaje de largos pliegues flotantes y su cabelleraes ondulante y graciosa.
Los Espíritus se presentan a menudo con los atributos característicos de su elevación, como una aureola, alas los que pueden considerarse como ángeles, un aspecto luminoso y resplandeciente, mientras otros tienen los que recuerdan sus ocupaciones terrestres. Así, un guerrero podrá aparecer con su armadura, un sabio con un libro, un asesino con un puñal, etc. Los Espíritus superiores tienen una fisonomía hermosa, noble y tranquila; los más inferiores tienen algo de feroz y bestial, y en ciertas ocasiones conservan las huellas de los crímenes que han cometido o de los suplicios que han sufrido. Esta apariencia es real para ellos, es decir, que se creen ser lo que parecen, lo cual es un castigo. El Espíritu que quiere o puede aparecerse, toma a veces una forma mas precisa aún, teniendo todas las apariencias de un cuerpo sólido, hasta el punto de producir una ilusión completa y de hacer creer que se tiene delante un ser corporal. En ciertos casos y bajo el influjo de ciertas circunstancias, la tangibilidad puede hacerse real, es decir, que se puede tocar, palpar, sentir la misma resistencia, el mismo calor de un cuerpo vivo, lo que no es óbice a que desaparezca con la rapidez del rayo. Se podría pues, estar en presencia de un Espíritu con el que se cambiase palabras y actos de la vida, creyendo tratar con un mortal, sin sospechar que es un Espíritu. Cualquiera que sea el aspecto bajo el que se presente un espíritu, aun bajo la forma tangible, puede en el mismo instante, no ser visible más que para unos cuantos. En una reunión, podría, pues, presentarse solo a uno o varios miembros; y de dos personas que estuviesen juntas, puede una verle y tocarle y la otra no "ver ni sentir nada". El fenómeno de la aparición a una sola persona entre muchas que se hallan reunidas, se explica por la necesidad de una combinación entre el fluidoperiespiritual del Espíritu y el de la persona, para que se produzca. Para esto espreciso que haya entre esos fluidos una especie de afinidad que favorezca la combinación. Si el Espíritu no encuentra la aptitud orgánica necesaria, dicho fenómeno no puede producirse; pero si existe, el Espíritu es libre de aprovecharla o no, de donde resulta que, si dos personas igualmente favorecidas bajo este aspecto se encentran juntas, el Espíritu puede realizar la combinación fluídica con aquella a quien quiere presentarse; no haciéndolo con la otra, esta no lo verá. Lo mismo pasaría con dos individuos que tuviesen un velo ante los ojos. Si un tercer individuo quiere hacerse ver solo a uno de los dos, solo a él levantaría el velo; perosi el tal individuo fuera ciego, ya podría levantársele el velo, que no le sería por ellodada la facultad de ver. Las apariciones tangibles son muy raras, pero las vaporosas sonfrecuentes, sobre todo en el momento de la muerte. Parece que el Espíritu libre seapresura a volver a ver a sus parientes y amigos como para advertirles que acabade dejar la tierra, y decirles que vive a pesar de ello. Evoque cada cual susrecuerdos, y se verá cuantos hechos auténticos de este género, de los cuales nose daba cuenta, han tenido lugar no solo de noche, durante el sueno, sino en plenodía y en estado de la mis completa vigilia.
3. Transfiguración - Invisibilidad.
El periespíritu de las personas vivas aún goza de las mismas propiedades que el de los Espíritus. Según se deja dicho, no está confinado en el cuerpo, sino que irradia y forma alrededor de él una especie de atmósfera fluídica. Puede suceder, pues, que en un determinado caso y bajo el influjo de las mismas circunstancias, sufra una transformación análoga a la que hemos descrito. La
forma real y material del cuerpo puede desaparecer bajo esa envoltura fluídica, si así podemos expresarnos, y tomar momentáneamente una apariencia del todo
diferente; la de otra persona o la del Espíritu que combina su fluido con el del individuo, o bien dar a un rostro feo un aspecto bello y radiante. Tal es el fenómeno designado bajo el nombre de transfiguración, fenómeno bastante frecuente, y que
se produce principalmente cuando las circunstancias provocan una expansión, mas abundante de fluido. El fenómeno de la transfiguración puede manifestarse con una intensidad muy
diferente, según el grado de depuración del periespíritu, grado que corresponde siempre al de elevación moral del Espíritu. A veces, se reduce a un simple cambio en el aspecto de la fisonomía, y puede en otras, dar al periespíritu un aspecto luminoso y resplandeciente.
La forma material puede, pues, desaparecer bajo el fluido periespiritual, pero no es de necesidad para este fluido el tomar otro aspecto. A veces puede limitarse a velar un cuerpo inerte o vivo, y hacerlo invisible para una o varias personas, como lo haría una capa de vapor. Las cosas actuales solo las tomamos como puntos de comparación y no con la mira de establecer una analogía absoluta que no existe. Estos fenómenos, no parecen extraños más que todo, porque no se conocen las propiedades del fluido periespiritual. Es este un cuerpo nuevo que debe tener propiedades nuevas y que no pueden estudiarse por los procedimientos ordinarios de la ciencia; pero que no dejan de ser propiedades naturales, que solo la novedad tiene de maravilloso.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

ABORTO¡¡¡Y UN NIÑO ABORTADO ESCRIBE A SU MAMA

El destino es el que nosotros nos buscamos con lo que hemos hecho antes?
La doctrina espirita tiene claro el objetivo respecto al aborto en el libro de los espíritus en la pregunta 358. de Allan Kardec a los espíritus Superiores
Pregunta...¿Constituye un crimen la provocación del aborto, en cualquier periodo de gestación
Respuesta....Hay crimen siempre que transgredimos la ley de Dios. Una madre o quien quiera que sea cometerá crimen al quitar la vida al niño@ antes de su nacimiento, porque impide a una Alma pasar por las pruebas sobre el derecho del ser humano. fue clara la respuesta de los espíritus Superiores a Allan Kardec pregunta 880.del libro de los espíritus..
Pregunta...¿cual es el primero de todos los derechos del hombre?
Respuesta... el derecho a la vida (vivir) de ahí que nadie puede atentar contra la vida de sus semejantes ni hacer nada que pueda poner en riesgo la existencia corporal.
Para la doctrina espirita está claramente definida en que el Ser Espiritual se incorpora en la estructura celular iniciando la vida biológica con todas sus consecuencias: en la pregunta 344 del libro de los espíritus Allan Kardec
Pregunta...En que momento se une el alma al cuerpo?
Respuesta....La unión comienza en la concepción, pero sólo es completa en el momento del nacimiento, desde el momento de la concepción el espíritu designado para habitar en determinado cuerpo se une a él por un lazo fluídico que va estrechándose, cada vez más hasta el instante en que la criatura es dada a luz el grito que lanza entonces el recién nacido anuncia que ha pasado a formar parte de los vivientes y servidores de Dios.
UN NIÑO ABORTADO ESCRIBE A SU MAMA
Querida mamá: Soy tu hijo. ¿recuerdas?. No he desaparecido, pues Dios me infundió un alma eterna en el momento en que fuí concebido. No ví nunca la luz del día pero vivo para siempre. Sé porqué me mataste. El que debió haber sido mi padre andaba lejos del país.Tu te sentías sola porque porque el andaba muy ocupado en sus negocios. En su ausencia, surgió otro hombre. De ese romance fuí engendrado yo. Nunca olvidaré los meses que me acunaste en tu vientre, ¡me sentí tan seguro y amado!.¡Comprendo que no me desearas; pues que pensaría papá a su regreso!, Había que blanquear al desliz matando al delator, y ese era YO. por entonces no supe de las discusiones con tu amante, pues él quería verme nacido y tú no. ¡Qué peleas, hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponen precio, hasta el asesinato de un inocente. "¡Que caros son los abortos!" comentaste. No justifico tu crimen, pero te perdono. Perdono a papá por haber sido tan irresponsable. También perdono al que vestido de blanco, se mancho con mi sangre.¡Que dolor cuando me punzó con aquella enorme aguja y después me despedazó a sangre fría!. Se que tú nunca olvidarás el ruido de aquella aspiradora que se tragó mi cuerpecito a pedazos. Se que te causó un trauma que llevas en silencio tratando de pensar que no fue nada. Si era algo. Era alguien, era yo, tu hijo. Conozco mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Se que luchaste mucho en tu interior sobre tu decisión de abortarme. En el fondo me amabas pero pudo mas en ti el miedo. Sé que me amabas pues aun sueñas conmigo y más de una vez te has preguntado, con remordimientos, si soy niña o niño, piensas como sería hoy día y que alegrías te hubiera traído. ¡Soy niño!. Me parezco mas a ti que al seductor con que andabas. ¡como me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre esas pesadillas que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Por eso, ¡que alegría cuando buscaste al religioso que inspiró confianza, y te reconciliaste con el Señor de la vida!
Querida mamá quiero verte feliz recuerda los consejos que te dio el sacerdote al despedirte: "¡hija, Dios Padre ya ha hecho su obra de amor en ti y a su tiempo iras sanando.
Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado a mi amigo Antonio. Lo mató su mamá porque ella decía ser demasiado joven para ocuparse con ser madre.Tampoco el recibió nombre alguno de sus padres pero si de Dios quien nos ama infinitamente. Tengo muchísimos amigos que corrieron la misma suerte. A Carlitos lo abortaron porque su madre fue violada. El odio y el dolor resultante lo descargaron sobre el pobre inocente. El se pregunta: "¿Por qué si mi mamá no amaba al hombre que la violó me mato a mi, que la hubiera amado siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?" Aquí en el reino del amor, solo entendemos el lenguaje del amor: por eso no comprendemos esos "argumentos" acerca del aborto: por mala conformación del feto por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos, "que la familia pequeña vive mejor". etc.
Con los abortos se ha privado a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos pilotos, estadistas pintores, arquitectos. A mi todos me dicen que quizá hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista a lo Mozart. Cuando nos reunamos, mami ¡ya veras que manos tengo! Lo que mas me agrada escuando me dicen "¡tu mamá tiene que ser muy hermosa!" No llores mami. Confía en Dios hasta que nos volvamos a ver
¡ah! se me olvidaba, aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan. Hazle a ellos lo que nunca pudiste hacerme a mi. Fíjate que cuando bañas a mis hermanitos o lo amamantas, no sé, me entra un poquito de añoranza de todo lo que pudo ser y no fue, me hubiera gustado ser amamantado con la leche de tus pechos: ser acariciado por esas manos tuyas tan lindas y tan semejantes a las mías, manos de cirujano malogrado.
Quizás te preguntas donde estoy. No te preocupes, estoy en los "brazos" de Jesús que me amó hasta derramar su sangre por mí, y me dará más oportunidades. En El todos encontramos la vida
Y termino pidiéndote un favor. No para mí, comprenderás, sino para otros niños. ¡no los maten como a mí! si conoces a una joven que quiera abortar o a un sujeto que monta campañas a favor del aborto o un medico asesino que se burla de Hipócrates, o para el que se preste a ese crimen, extiéndeles el amor de Dios nuestro Padre entonces recuérdate de nosotros y dile que no mate más Que los niños le pertenecen a Dios grítales a todos que tenemos derecho a vivir como ellos,
y que aunque nadie nos ame tenemos derecho a vivir y amar. ¡Te espero con la boca aún sin estrenar, rebosante de besos que tengo guardados solamente para ti.....
documentación recogida en la F.E.E.

jueves, 22 de diciembre de 2011

VIDA EN FAMILIA Y LAZOS DE FAMILIA


La vida familiar debe ser la vida de todo hombre integrado en la unidad denominada
familia. Esta palabra, familia, puede ser conceptuada en un sentido más restringido –
constituido por nuestros familiares consanguíneos – o en un sentido más amplio – el
representado por grupos de Espíritus afines, ya sea intelectual o moralmente.
La familia es la bendita escuela de la educación moral y espiritual, el taller
santificante donde se modelan caracteres; el laboratorio superior en que sé amalgama
sentimientos, se estructuran aspiraciones, se refinan ideas, se transforma antiguas heridas
en posibilidades preciosas para la elaboración de ocupaciones edificantes.
La familia es, pues, el más prodigioso colegio del progreso humano. Su importancia
no se mide solamente como fuente generadora de seres racionales, sino como el taller
desde el cual se proyectan los hombres de bien los sabios, los bienhechores en general.
La familia es más que un resultado genético... son los ideales, los sueños, los anhelos,
las luchas y arduas tareas, los sufrimientos y las aspiraciones, las tradiciones morales
elevadas que se cimentan en los lazos de la concesión divina, en el grupo doméstico
mismo donde prosperan las nobles expresiones de la elevación espiritual en la Tierra.
Cuando la familia amenaza derrumbarse, por esta o aquella razón, sin duda la
sociedad está a un paso de malograrse...
Para que la vida en familia alcance sus mayores finalidades, de solidaridad. «La
familia es una institución divina cuya finalidad principal consiste en estrechar los lazos
sociales, propiciándonos el mejor modo de que aprendamos a amarnos como hermanos.
Por tales irrefutables razones, la vida en familia es, entre todas las sociedades, tal vez
la más importante en virtud de su función educativa y regeneradora.
Existen dos modalidades de familia y, en consecuencia, dos categorías de lazos de
parentesco: las que proceden de la consanguinidad y las que proceden de los vínculos
espirituales.
«los lazos de sangre no crean forzosamente las reuniones entre los Espíritus. El
cuerpo procede del cuerpo, pero el espíritu no procede del espíritu, porque el espíritu ya
existía antes de la formación del cuerpo.
No es el padre quien crea al espíritu de su hijo: el no hace más que proporcionarle el
envoltorio corporal, correspondiéndole, sin embargo, contribuir al desarrollo intelectual y
moral del hijo, para hacerlo progresar.
«Los que encarnan en una familia, sobre todo como parientes próximos son, las
más de las veces, Espíritus simpáticos ligados por anteriores relaciones, que se manifiestan
en un afecto recíproco en la vida terrena. Pero también puede suceder que sean
completamente extraños los unos a los otros esos Espíritus, apartados entre sí por
antipatías igualmente anteriores, que se traducen en la tierra por un mutuo antagonismo
que le sirve de prueba. No son los de la simpatía y comunión de sus encarnaciones.
Hay, por lo tanto, dos especies de familias: Las familias según los lazos espirituales y
las familias según los lazos corporales. Durables, las primeras se fortalecen con la purificación
y se perpetúan en el mundo de los Espíritus, a través de las diferentes migraciones del
alma; las segundas, frágiles como la materia, se extinguen con el tiempo y muchas veces
se disuelven moralmente, ya en la existencia actual.

sábado, 17 de diciembre de 2011

VIDA DE AISLAMIENTO - VOTO DE SILENCIO

La criatura humana, por su estructura ético-psicológica, está dotada por Dios de sentimiento y emociones que le obligan e impulsan hacia la vida social. Dios hizo al
hombre para vivir en sociedad y para esto le fue otorgado el atributo de la
palabra, que es el vehiculo para la comunicación entre los encarnados.
El hombre es, por excelencia, un gregario, un animal social, como hace miles de
años pregonaba ya la filosofía aristotélica, en la vieja Grecia; no puede, por lo tanto, vivir
aisladamente.
La vida solitaria, cuando es elegida, revela siempre una fuga inconcebible, porque
constituye infracción a las leyes divinas del trabajo y del amor. El aislamiento es
incompatible con el sentimiento de fraternidad que debe existir en los corazones humanos.
Como, en principio, el hombre no está dotado para ser autosuficiente, condición
que consigue por el trabajo y el progreso, depende de su semejante. Las facultades
humanas no están desarrolladas en el mismo grado y, según Deolindo Amorim, hay
necesidad de que vivan los unos por los otros y para los otros, teniendo como
punto de convergencia el bien común.
El aislamiento es contrario a la ley de la naturaleza, por eso, instintivamente, el
hombre busca la vida en comunidad, de modo de concurrir al progreso a través del
auxilio reciproco. La soledad hace al hombre improductivo e inútil a sus semejantes y
esto no puede agradar a Dios.
Los cultores de la vida de reclusión se atrofian por la improductividad, por el
estancamiento en cuanto a la adquisición de los tesoros de la sabiduría y la experiencia.
Según las enseñanzas espiritas, esto revela egotismo y no merece otra cosa que
reprobación. No hay forma de desarrollar y pulir nuestras facultades intelectuales y
morales, sino mediante la convivencia social, es permuta constante de afectos,
conocimientos experiencias, sin la cual la suerte de nuestro Espíritu sería el embrutecimiento
y la atrofia.
El voto de silencio, adoptado por algunos religiosos, nada edifica, debido a que
impide la comunicación entre los seres vivos, lo que en último análisis, como sostienen
los Espíritus superiores «es una tontería.» «La palabra es una facultad natural
concedida por el hombre por Dios, para «favorecer ocasiones de hacer el bien y de
cumplir la ley de progreso».
Si Dios quisiera silenciar a sus criaturas pensantes, no les abría conferido este dinámico
atributo de la palabra y maravilloso vehiculo para expresar las ideas elaboradas por las
mentes.
Sin embargo, debemos considerar que existen ocasiones en las que el silencio es
necesario. Son aquellos momentos de recogimiento espiritual cuando el espíritu, más
libré, entra en contacto con el Creador y sus enviados; fuera de esto la vida contemplativa
es enteramente improductiva y no hay motivos que la justifiquen.
En este sentido un espíritu protector nos advirtió: no juzguéis, sin embargo,
que exhortándoos incesantemente a la oración y a la evocación mental pretendemos
que viváis una vida mística, que os conserve al margen de las leyes de la sociedad donde
estáis condenados a vivir. No; vivid con los hombres de vuestra época como deben vivir
los hombres. Rendid culto a las necesidades de cada dìa, pero hacedlo con un sentimiento
de pureza que pueda santificarlas.
Estáis llamados a estar en contacto con Espíritus de naturaleza diferentes, de caracteres opuestos: no choquéis con ninguno de aquellos con que estuviereis.
La virtud no consiste en que asumáis aspecto severo y lúgubre, o en rechazar los placeres que vuestra condición humana os permite. Es suficiente con que ofrendéis todos los actos que vuestra vida al creador que os la dio

sábado, 3 de diciembre de 2011

EL CAMINO DE LA VIDA

Hace tiempo que la cuestión de la pluralidad de existencias preocupa a los
filósofos, y más de uno ha visto en la anterioridad del alma la única solución posible a los más importantes problemas de la psicología, sin cuyo principio se han enredado en el más intrincado laberinto, no pudiendo salir de él más que con el auxilio de la hipótesis de la pluralidad de existencias. La más fuerte objeción que puede hacerse a esa teoría, es el olvido de las existencias anteriores. En efecto, "una sucesión de existencias, inconscientes las unas de las otras; dejar un cuerpo para tomar otro en seguida, sin memoria del pasado, equivaldría a la nada: porque esto sería la nulidad del pensamiento; sería una porción de nuevos puntos de partida sin enlace con los precedentes; sería una ruptura incesante de todas las afecciones que forman el encanto de la vida presente y la más dulce y consoladora esperanza del porvenir; sería, en fin, la negación de toda responsabilidad moral”. Semejante doctrina sería tan inadmisible y tan incompatible con la justicia y la bondad de Dios, como la de una existencia con la perspectiva de una absoluta eternidad de penas por algunas faltas
temporales. Se comprende, pues, por que los que se han formado semejante idea
de la reencarnación, la rechazan, pero no es este el modo como nos la presenta el
Espiritismo. La existencia espiritual del alma, nos dice, es su existencia normal, con recuerdo retrospectivo indefinido; las existencias corporales solo son intervalos, estaciones cortas en la existencia espiritual, y la suma de todas esas estaciones es una pequeñísima parte de la existencia normal, absolutamente como si en un viaje
de muchos años, se detuviese uno de vez en cuando algunas horas. Si durante las existencias corporales parece haber solución de continuidad por la ausencia del recuerdo, el enlace se establece durante la vida espiritual que no tiene interrupción; la solución de continuidad, en realidad, solo existe para la vida corporal exterior y de relación; y en este caso, la ausencia del recuerdo prueba la sabiduría de la
Providencia, que no ha querido que el hombre se desviase demasiado de la vida real, en que tiene deberes que cumplir; mas cuando el cuerpo descansa durante el sueño, el alma vuelve a tomar en parte su vuelo, y entonces se restablece la cadena que solo se halla interrumpida mientras se esta despierto. Aun puede hacerse a esto una objeción: al preguntar el provecho que podemos sacar de las existencias anteriores para nuestro mejoramiento, si no nos
acordamos de las faltas que hemos cometido. En primer lugar, el Espiritismo contesta, que el recuerdo de las existencias desgraciadas, uniéndose a las miserias de la vida presente, haría que esta fuese muy penosa. Dios ha querido
con esto ahorrarnos mayor número de sufrimientos; sin ello, ¡cuál no sería nuestra humillación, pensando muchas veces en lo que hemos sido! En cuanto a nuestro mejoramiento, ese recuerdo sería inútil. En cada una de nuestras existencias damos un paso más, adquirimos algunas cualidades y nos despojamos de algunas imperfecciones; de este modo, cada una de ellas es un nuevo punto de partida, en la que somos lo que nos hemos hecho, en la que nos consideremos comolo que somos, sin cuidarnos de lo que hemos sido. Si en una existencia anterior hemos sido antropófagos, ¿qué nos importa si ya no lo somos? Si tuvimos un defecto cualquiera del que ni quedan reliquias, es una cuenta saldada de la que no debemos ocuparnos. Por el contrario, supongamos un defecto del cual, no nos hayamos corregido sino a medias, el resto se encontrará en la vida siguiente y será preciso poner mucho cuidado en acabarse de corregirse de él. Pongamos un ejemplo: Un hombre fue asesino y ladrón, por cuyo crimen fue castigado, bien en la vida corporal, bien en la espiritual; se arrepiente y se corrige de su primera inclinación, pero no de la segunda; en la existencia siguiente, solo será ladrón, puede que un ladrón de fama, pero ya no será asesino; un poco más y no será mas que ratero; un poco mas tarde ya no robará, pero podrá tener inclinación al robo, que su conciencia neutralizará; con un esfuerzo más, habiendo desaparecido todos los síntomas de la enfermedad moral, será un modelo de probidad. En este caso, ¿que le importa lo que fue? El recuerdo de haber perecido en un cadalso, ¿no sería para él un tormento y una perpetuahumillación? Aplicad este razonamiento a todos los vicios, a todas las faltas y podréis ver cómo se mejora el alma, pasando y repasando por los tamices de la encarnación. ¿Acaso no es Dios mas justo en haber hecho al hombre arbitro de su propia suerte por los esfuerzos que puede
hacer, para mejorarse, que no habiendo hecho nacer su alma al mismo tiempo que
el cuerpo, y condenarla a tormentos perpetuos por errores pasajeros, sin haberle dado los medios de purificarse de sus imperfecciones? Por la pluralidad de existencias, el porvenir esta en sus manos; si tarda mucho tiempo en mejorarse, sufre las consecuencias: es la justicia suprema, peronunca se le niega la esperanza. Lasiguientecomparaciónpuedeayudar a que se comprendan las peripecias de la vida del alma.
Supongamos un largo camino en el que, de distancia en distancia, pero a
intervalos desiguales, se encuentran bosques que es preciso atravesar; al entrar en cada bosque se interrumpe la hermosa y ancha carretera, que reaparece a la salida. Un viajero sigue este camino hasta entrar en el primer bosque; ya no encuentra en él ni camino, ni vereda, sino un laberinto intransitable en medio del cual se pierde; la luz del sol desaparece bajo la espesura de los copudos árboles;
anda errante sin saber a donde va; al fin de muchas fatigas llega al extremo del bosque, abatido por el cansancio, destrozado por los matorrales, entumecido por
los cantos. Entonces encuentra otra vez el camino y la luz y prosigue su viaje
procurando curarse de sus heridas. Más lejos encuentra otro bosque, en donde le esperan las mismas dificultades, pero, más práctico, sabe evitarlas en parte y sale de él con menos contusiones. En uno de ellos encuentra un leñador que le indica la dirección que
debe seguir, sin que pueda perderse. Cada vez que debe cruzar el bosque aumenta su destreza, de tal modo, que con la mayor facilidad allana los obstáculos, tiene la seguridad de volver a encontrar a su salida el buen Camino, y esta confianza le sostiene, y después sabe orientarse mejor para encontrarlo con más
facilidad. El camino conduce a la cumbre de una alta montaña y desde allí descubre todo el espacio que ha recorrido desde el punto de partida; ve también todos los bosques que ha atravesado y se acuerda de las vicisitudes que ha sufrido, pero este recuerdo nada tiene de penoso, porque ha llegado al fin; es como el veterano que, en la calma del hogar doméstico, recuerda las batallas en que estuvo. Estos bosques diseminados en el camino son para él como puntos negros en una blanca cinta; dice entonces: "Cuando estaba en aquellos bosques,
sobre todo en el primero, ¡cuán pesado se me hacía atravesarlos! Creía no llegar al fin; todo a mi alrededor me parecía gigantesco e intransitable. ¡Cuando pienso que sin aquel leñador que me puso en el buen camino, aun estaría allí!... Ahora que desde aquí considero aquellos mismos bosques, desde el punto en que estoy,
¡cuan pequeños se me presentan! Me parece que hubiera podidosalvarlos de un solo salto; aun más, los penetro con mi vista y distingo sus más pequeños detalles;
hasta veo los pasos que he dado en falso".
Entonces un anciano le dice: Hijo mío, has llegado al término de tu viaje, mas
un descanso indefinido te causaría muy pronto una tristeza mortal y echarías de menos las vicisitudes que experimentaste, las cuales dan actividad a tus miembros y a tu Espíritu. Desde aquí, ves un gran número de viajeros en el camino que has andado y que, como tu, corren riesgo de desviarse; tú tienes experiencia, ya no temes nada; ve a encontrarlos y procura guiarles con tus consejos para que lleguen más pronto.
Allá voy con gusto, contesta nuestro hombre, pero, añade, ¿Por qué no hay
un camino directo desde el punto de partida hasta aquí? De este modo los viajeros evitarían el pasar por esos bosques abominables.
Hijo mío replica el anciano, mira bien y verás cómo muchos evitan cierto
número de ellos; esos son aquellos que, habiendo adquirido más pronto la
experiencia necesaria, saben tomar un camino más recto y corto para llegar; mas esa experiencia es fruto del trabajo que se necesita en las primeras travesías, de tal modo, que no llegan aquí sino por su merito. Tú mismo, ¿qué sabrías si no hubieses pasado por ellos? La actividad que debiste desplegar, los recursos de tu imaginación que te han sido necesarios para abrirte un camino, han aumentado tus conocimientos y desarrollado tu inteligencia; sin eso serías tan novicio como lo eras a tu salida. Además, mientras te has esforzado en salir del apuro, tú mismo has
contribuido a la mejora de los bosques que has atravesado; lo que tú has hecho es muy poca cosa, imperceptible, pero debes pensar que son muchos los viajeros que hacen lo mismo y que trabajando para ellos, trabajan, sin saberlo, para el bien común. ¿No es justo que reciban el salario de sus penalidades con el descanso que gozan aquí? ¿Qué derecho tendrían a un descanso si no hubieran hecho nada? Padre mío responde el viajero, en uno de esos bosques encontré a un hombre que me dijo: En la pendiente hay un abismo inmenso que es preciso salvar de un
solo salto; pero de mil, apenas uno lo logra: todos los otros se precipitan en el fondo de un horno ardiente y se pierden sin esperanza de volver. Ese abismo no lo he visto. Hijo mío, es porque no existe, pues de otro modo, eso sería un abominable lazo tendido a todos los viajeros que vienen a mi casa. Se muy bien que necesitan
allanar muchas dificultades, pero también se que tarde o temprano las allanarán; si yo hubiese creado imposibles para uno solo, sabiendo que debía sucumbir, hubiera sido una crueldad, con mayor motivo si los hubiese hecho para el mayor número.
Ese abismo es una alegoría, cuya explicación te voy a dar. Mira el camino en el intervalo de los bosques; entre los viajeros, los ves que marchan con lentitud, con aspecto alegre; ves aquellos amigos que se han perdido de vista en los laberintos del bosque: ¡cuán felices son al encontrarse otra vez a la salida! Mas, al lado de aquellos hay otros que se arrastran penosamente; están estropeados e imploran piedad por las heridas que por su falta se han hecho, cruzando las zarzas; mas ya
curarán y será para ellos una lección que les aprovechará en el primer bosque que tengan que atravesar, y del cual saldrán menos lisiados. El abismo es la figura de los males que sufren y diciendo que de mil solo se salva uno, aquel hombre tuvo razón, porque el número de los imprudentes es muy grande, pero no ha tenido razón en decir que una vez en él no se sale mas: hay siempre una salida para llegar a mí. Ve, hijo mío, ve a enseñar esa salida a los que están en el fondo del abismo; ve a sostener a los heridos en el camino y a enseñar la senda a los que cruzan los bosques.
El camino es la figura de la vida espiritual del alma, en cuya ruta es uno mas o menos feliz: los bosques son las existencias corporales en las que se trabaja para el adelantamiento y al mismo tiempo para la obra general; el viajero que llega al fin y vuelve para ayudar a los rezagados, es la figura de los ángeles guardianes, misioneros de Dios, que encuentran su felicidad en su vista, pero también en la actividad que despliegan, haciendo el bien y obedeciendo al supremo Señor.